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El Hard Rock Stadium, antes del inicio del partido | MIGUEL RUIZ - FCB

A menudo, cuando llevas mucho tiempo esperando algo, acabas llevándote una decepción porque lo esperado no acaba estando a la altura de las expectativas creadas. No ha sido el caso en el Clásico disputado este sábado en Miami. El mejor amistoso del mundo ha presentado un anunciado 'sold-out' en el imponente Hard Rock Stadium.

Más de 64.000 personas han pagado entre 240 y 3,500 dólares -la reventa ha multiplicado estos precios- para asistir al duelo de fútbol más importante que se ha jugado en el estado de Florida, tal como relataban este sábado todos los diarios de la ciudad. De hecho, ya sólo en el doble entrenamiento del viernes se habían rozado los 30.000 espectadores.

La comparación era inevitable: este Clásico es como la Superbowl norteamericana. O incluso algo superior, ya que el último Madrid-Barça reunió a 400 millones de espectadores a nivel mundial, por los 160 de la última Superbowl.

Cifras aparte, han sido días inolvidables para toda la gente que ha vivido el Clásico en Miami. Los seguidores de ambos equipos asistieron de forma masiva a la Casa Clásico, la 'Fan Zone' habilitada en Bayfront Park, donde también acudieron hasta cinco cracks azulgrana. Y en el Hard Rock Stadium se ha vivido una noche memorable.

Por el fútbol ofrecido, por la cantidad de goles vistos y por Leo Messi, el único jugador que se ha llevado una ovación personalizada. Por los fans. Y sobre todo por factores donde los americanos son los mejores: un himno nacional que ha puesto la piel de gallina antes del partido, interpretado por Prince Royce; un túnel de salida al campo más propio de la NBA; la actuación de Marc Anthony en el descanso; o un globo aerostático que ha proporcionado imágenes aéreas espectaculares del estadio. También fuegos artificiales y un espectáculo de luces y colores. En definitiva, como dicen aquí, ha sido una experiencia que se vive 'once in a lifetime'.

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