Frank Rijkaard | MIGUEL RUIZ-FCB

Rijkaard, que llegó al Barça con fama de persona tranquila, sensata y honrada, inició su etapa azulgrana junto al también holandés Henk Ten Cate, ex entrenador del Nac Breda, y de Eusebio Sacristán, ex miembro del Dream Team, como técnicos ayudantes.

Como técnico demostró ser muy abierto y comunicativo con todos sus colaboradores y jugadores. Su filosofía futbolística pertenecía claramente a la escuela holandesa, caracterizada por el gusto por el fútbol ofensivo y la importancia de la presión y el juego por las bandas. Tampoco se olvidaba de tomar precauciones defensivas, una herencia de su etapa en el calcio italiano como jugador del AC Milan. El holandés siempre se mantuvo fiel a sus principios, manifestando una corrección ejemplar dentro y fuera del terreno de juego. La etapa de Frank Rijkaard en el FC Barcelona fue muy positiva en el trienio inicial (2003-06), con dos Ligas y la segunda Champions, aunque la suerte no le acompañó en las dos últimas temporadas (2006/07 y 2007/08).

El proyecto de Rijkaard comenzó la temporada 2003/04, con Ronaldinho como principal icono sobre el césped. El club venía de cuatro campañas en blanco y participaba en la Copa de la UEFA. Después de una primera vuelta irregular, el fichaje del centrocampista holandés Edgar Davids, en el mercado de invierno, significó un punto de inflexión en la trayectoria barcelonista. El técnico consolidaría un sistema táctico y el equipo remontaría posiciones hasta acabar en segunda posición en la Liga, algo impensable cuando el equipo pasaba por sus peores momentos. Eliminado de la Copa de la UEFA por el Celtic de Glasgow y de la Copa del Rey por el Zaragoza, el Barça acabó la temporada con el único título de la Copa Catalunya, pero al menos se había demostrado que se podía confiar en el futuro.

En la campaña 2004/05 el equipo dio un salto cualitativo con la llegada de estrellas como Eto'o, Deco, Larsson, Giuly, Edmílson, Belletti y Sylvinho. A pesar de sufrir cuatro graves lesiones en el primer tramo del campeonato (Motta, Gabri, Edmílson y Larsson), los jugadores barcelonistas supieron superar las dificultades y, con un juego ofensivo y efectivo, consiguieron que la Liga no tuviese más color que el azulgrana. El título se logró en el campo del Levante a tres jornadas del final del campeonato. La Copa Catalunya rubricó el palmarés de aquella temporada, que registró las eliminaciones en la Champions League y Copa del Rey a manos del Chelsea y la Gramenet respectivamente.

La era Rijkaard vivió su máximo esplendor en la temporada 2005/06. El conjunto que dirigía el técnico holandés deslumbró a Europa con exhibiciones memorables en Stamford Bridge (1-2) y San Siro (0-1), antes de conquistar la segunda Champions de su historia en París ante el Arsenal (2-1). Además, el Barça revalidó el título de Liga con un fútbol espectacular, que le permitió sumar catorce jornadas consecutivas ganando (con un 0-3 en el Bernabéu que provocó la ovación del público madridista). También se ganó la Supercopa de España ante el Betis, y se registró como única nota negativa la eliminación de la Copa del Rey a manos del Zaragoza. A título individual, en aquel casi insuperable año 2006 Rijkaard fue escogido como mejor Entrenador del Mundo por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), por delante de José Mourinho y Juande Ramos.

En la temporada 2006/07, el balance no fue positivo. El valor doble de los goles eliminó al conjunto azulgrana de la Champions en los octavos en el cruce con el Liverpool y el goal average le apartó de la tercera Liga consecutiva. También fue doloroso el KO en las semifinales de la Copa del Rey en Getafe. Por otro lado, el Sevilla y el Internacional de Porto Alegre derrotaron al Barça en la Supercopa de Europa y en el Mundial de Clubs respectivamente. La Supercopa de España y la Copa Catalunya, las dos ganadas contra el Espanyol, fueron los títulos de aquella campaña.

El verano de 2007, la llegada de Henry, Touré, Abidal y Milito dotaban al Barça, a priori, de una de las plantillas más compensadas de la historia. El equipo se quedó a un gol de la final de la Liga de Campeones y de la Copa del Rey; el Manchester United y el Valencia fueron los verdugos, si bien el Barça mereció mejor suerte en sendas eliminatorias. En cuanto a la Liga, no se pudo conseguir la regularidad necesaria debido al desgaste físico y las lesiones, y el equipo terminó en tercera posición.

El 8 de mayo de 2008 el club hizo público el cambio en el banquillo. Frank Rijkaard dejaba su lugar a Josep Guardiola. A pesar de los desafortunados dos últimos años, el técnico holandés se fue del Club con un balance excelente: dos Ligas (2004/05 y 2005/06), una Champions League (2005/06), dos Supercopas de España (2005/06 y 2006/07) y tres Copas Catalunya (2003/04, 2004/05 y 2006/07). Además de los títulos, con Frank Rijkaard el FC Barcelona recuperó una identidad y un estilo de juego que le permitieron situarse de nuevo en la élite del fútbol, no sólo a nivel estatal sino también europeo.

Rijkaard dirigió al Barça en 283 partidos oficiales, con 167 victorias, 64 empates y 52 derrotas, totalizando 544 goles a favor y 254 en contra. Su media de victorias llegó al 59% de los partidos totales, con un promedio por partido de 1,92 goles a favor y 0,89 en contra. Por otro lado, sus 112 victorias ligueras le colocan en la segunda posición del ranking de técnicos barcelonistas con más partidos ganados en esta competición, por detrás de los 183 de Johan Cruyff.

El inicio de su carrera como técnico empezó en el Mundial del año 1998, disputado en Francia, como asistente de Guus Hiddink en la selección holandesa. Entre los años 1998 y 2000 pasó a ocupar el cargo de seleccionador holandés y en la temporada 2001/02 asumió la dirección del Sparta de Rotterdam.

COMO JUGADOR...

La carrera de Rijkaard como jugador fue excepcional. Formado en las categorías inferiores del Ajax, jugó en el equipo de Amsterdam entre las temporadas 1980/81 y 1987/88. En esta última temporada también jugó unos meses en el Real Zaragoza, donde disputó 11 partidos. La mayoría de sus grandes éxitos los logró con el AC Milan, entre los años 1988 y 1993, antes de cerrar su carrera en el Ajax.

En su palmarés como jugador destacan una Eurocopa con Holanda (1988), tres Copas de Europa (1988/89, 1989/90 y 1994/95), una Recopa de Europa (1986/87), tres Supercopas de Europa (1989, 1990 y 1995), dos Copas Intercontinentales (1989 y 1990), cinco Ligas holandesas (1981/82, 1982/83, 1984/85, 1993/94 y 1994/95), dos Ligas italianas (1991/92 y 1992/93), dos Supercopas italianas (1989 y 1994) y tres Copas holandesas (1982/83, 1985/86 y 1986/87).