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Suárez, con la Supercopa / MIGUEL RUIZ

Luis Suárez no pierde la fuerza. Lo demostró en Tiflis, en la Supercopa de Europa, en un partido que volvió a coronar al FC Barcelona. Leo Messi fue nombrado MVP de la final y Pedro marcó el gol decisivo, el de la gloria. Pero el papel protagonista de Luis Suárez también fue clave en la victoria final.

El uruguayo, que fue el pichichi de la pretemporada con tres goles, sigue intratable y no pierde el apetito. En Georgia se volvió a desgastar y ofreció un recital de movilidad, esfuerzo y sacrificio. Insistente y con una alta capacidad para rehacerse, participó en los tres primeros goles del FC Barcelona. Y es que provocó las faltas de los dos primeros goles de Messi y fue el asistente en la diana de Rafinha, con un pase rápido y elegante que se coló por debajo de las piernas de Krohn-Dehli. Una acción que llegó justo después de que Suárez fallara un uno contra uno contra Beto, en una acción de contragolpe.

Lejos de obsesionarse, miró hacia adelante y se inventó esta asistencia mágica. Con trabajo, trabajo y más trabajo, el delantero fue recompensado e hizo el cuarto gol azulgrana de la noche. Una diana en el primer partido oficial para un delantero que se ha ganado el respeto y la admiración de todo el barcelonismo gracias a su esfuerzo y calidad. Hace algo más de un año que Luis Suárez aterrizaba en Barcelona para incorporarse a la disciplina azulgrana. Ahora, una temporada más tarde, y por actuaciones como la de la final de la Champions o la de Tiflis, ya se ha convertido en un futbolista indispensable.

El partido de Suárez

Estos son los datos que dejó el delantero uruguayo durante la Supercopa de Europa ante el Sevilla:

Minutos jugados: 120

Pases totales: 35

Precisión: 88,6%

Asistencias: 1

Goles: 1

Disparos a puerta: 4

Pelotas recuperadas: 1

Faltas recibidas: 5

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