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Messi y Suárez celebran uno de los goles contra el Espanyol / VICTOR SALGADO - FCB

Ni la presión que hace semanas que ejercen los perseguidores por la Liga ni el duelo catalán de Primera contra el Espanyol han asustado al FC Barcelona, que sigue con paso firme en este sprint final hacia el título. Un derbi es un derbi, pero los de Luis Enrique no han dejado nada al azar y se han impuesto a su rival con una gran solvencia, con cinco goles que dejan al Barça a un triunfo del campeonato. Messi ha inaugurado el marcador rápidamente, con un gran gol de falta, mientras que Suárez, por partida doble, Rafinha y Neymar han seguido el camino del gol en una segunda mitad monocolor, que ha borrado la intensidad con que ha afrontado el partido el Espanyol.

Porque, a pesar de iniciar el derbi con orden, velocidad y un buen juego ofensivo de combinación, el Barça ha tenido más dificultades de las que hubiera querido para mover el balón durante los primeros 45 minutos. Los constantes cortes de juego de los de Constantin Galca, que han endurecido sus acciones con el paso de los minutos y se han ido al descanso con cuatro amarillas -Hernan Pérez, Cañas, Diop y Víctor Álvarez-, han puesto palos en las ruedas de los avances de los azulgrana , que han buscado encarrilar el partido ya en la primera mitad. No lo han podido hacer, pero sí que se han ido al descanso con ventaja en el marcador y con pocos sobresaltos de los blanquiazules.

Sólo una jugada embarullada dentro del área que Piqué ha sacado prácticamente bajo palos con la cabeza (30') podría haber neutralizado el tanto inicial que ha hecho Leo Messi. El argentino, con una nueva falta magistral marca de la casa, ha puesto de pie al Camp Nou con el 1-0 (8'), que ha servido apagar un poco la fuerza con que ha salido el Espanol. Minutos después, el árbitro ha anulado un gol de Rakitic por un dudoso fuera de juego (11') y un posible penalti sobre Messi de Rubén Duarte (32'), pero el 2-0 ha estado a punto de llegar en otras dos jugadas. La primera, en un centro de rabona de Neymar que ha terminado con un disparo desviado de Messi (22'). La segunda, en una recuperación de Suárez dentro del área que no ha podido controlar bien y ha acabado cazando Pau López (40').

La presión como antídoto

Tras el paso por vestuarios, el Barça ha salido con el único objetivo de encarrilar el triunfo. Y, para dejar fuera del partido a los de Galca, que han hecho el primer cambio en el descanso -Gerard Moreno para Caicedo-, han empleado una táctica infalible: la buena presión. Así ha llegado el segundo gol del Barça, en una buena acción sin balón de Sergio, una recuperación de Alves, un pase en profundidad de Messi y una gran definición de Suárez (2-0, 53'). El uruguayo, además, ha sido el encargado de hacer el tercero, el de la sentencia, con un cabezazo tras deshacerse de Javi López (3-0, 62'), en un saque de esquina picado por Neymar.

Dos jugadas y dos dianas que han borrado definitivamente al Espanyol, que se ha visto superado. Ivan Rakitic, con un disparo lejano y potente, ha estado a punto de ampliar distancias (69'). Ha sido Rafinha, sin embargo, que había substituido precisamente a Rakitic en el 73, el que ha hecho el 4-0 en el primer balón que ha tocado, tras aprovechar un grave error de bloqueo de Pau López (74'). Neymar, ya al final del partido y con el Camp Nou disfrutando de su equipo, ha marcado el quinto y definitivo, el de la manita, y el que ha dejado la Liga a sólo un triunfo. Porque contra el Granada, el próximo fin de semana, el Barça dependerá de sí mismo para volver a levantar el título de campeón.

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