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Àngel Mur es el artífice, junto con Carlos Naval, del museo en el vestuario azulgrana / MIGUEL RUIZ-FCB

[[DES_1]]No todas las historias conocen su fecha de inicio. La de los tesoros escondidos en el vestuario del primer equipo sí es sabida. Arranca el 1 de septiembre de 1976, el día en que Àngel Mur decide guardar el banderín del partido de homenaje a Rifé, Torres y Sadurní. "Pensé que era necesario conservar un recuerdo de aquellos futbolistas que habían sido importantes. Serviría para que los nuevos que llegaran se recordaran de ellos", explica quien fue masajista del primer equipo entre 1973 y 2006, toda una institución en el FC Barcelona.

Un museo en el vestuario

Primero fue un banderín, después un póster del homenaje a Quique Costas y Toño de la Cruz. Son las primeras piezas que Mur hace suyas y cuelga en las paredes del vestuario. Más adelante, con el paso de los años, se le van añadiendo más. Sobre todo, pósters de jugadores históricos que dejaron el Club, como Asensi, Olmo, Artola o Migueli, que aportan un valor añadido al objeto incorporando unas líneas, habitualmente de agradecimiento hacia el Club o hacia Mur.

Lo que inicialmente son una recopilación de pósters acaba convirtiéndose en un pequeño museo instalado en el vestuario del FC Barcelona. Prácticamente 40 años después de aquel primer recuerdo se pueden contemplar fotografías, camisetas, botas de fútbol, guantes, trozos de césped, redes e incluso una ducha que permite recordar cómo eran las primeras del Camp Nou.

[[DES_2]]La ayuda en esta misión de coleccionista es de Carles Naval, delegado del primer equipo desde 1986. Entre los dos reúnen una enorme cantidad de objetos, cada uno con una pequeña historia detrás de él. Está la primera máscara protectora que tuvo que llevar Carles Puyol, un dibujo hecho a mano por Giovanni Silva, las camisetas que dedicó la plantilla a los cuatro futbolistas que se rompieron los cruzados durante el curso 2005/06 (Edmilson, Gabri, Larsson y Xavi) y los guantes que lució Víctor Valdés en las tres finales de Champions. También figuran, cerradas con llave, auténticas piezas de coleccionista, como botas de Koeman, Stoichkov o las que llevaba Rivaldo el día de su recordada chilena contra el Valencia y que clasificaba al FC Barcelona para la Liga de Campeones del 2001, así como una camiseta -firmada por toda la plantilla- del día que el equipo se proclamó campeón de Liga la temporada 1997/98.

Pequeños tesoros

Otros objetos tienen un lado más curioso. Por ejemplo, un par de botas de Gica Hagi, situadas junto a unas de Roberto Dueñas: uno calza un 36 y el otro, un 54. O un cuadro del Camp Nou que incluye una dedicatoria de Francesc Mitjans y Miró, uno de los arquitectos del Camp Nou, a quien Mur fue a buscar a su casa para que le escribiera unas líneas. Muchos de estos pequeños tesoros, repartidos por toda la zona de vestuarios, desde la sala de videos hasta la de masajes, han sido elaborados por el propio Mur. Él fue el encargado de preparar pósters personalizados de las despedidas de Migueli, Guardiola, Luis Enrique, Abelardo y Sergi, así como de los décimos aniversarios de Puyol, Xavi e Iniesta. Detalles sencillos pero hechos con toda la buena voluntad, ahora transformados en joyas que otorgan alma a un vestuario conocedor de sus orígenes.

Recuerdo de los goles milenarios

Un hito como la de los goleadores milenarios del FC Barcelona no podía pasar desapercibido para Àngel Mur. El 24 de enero de 1982, coincidiendo con la diana 3.000 en la Liga, se abre una nueva carpeta de recuerdos en el vestuario del primer equipo. El primer protagonista es Enrique Castro, más conocido como 'Quini', que con el paso de los años ha visto como Guillermo Amor y Leo Messi, autores de los goles 4.000 y 5.000, respectivamente, le acompañaban en un espacio apto sólo para unos pocos elegidos. Marco Aurelio y Pedro Zaballa, primeros goleadores milenarios del Club, hicieron sus dianas antes de la llegada de Mur al equipo.

Figo: azulgrana sobre blanco

Tampoco tiene pérdida una fotografía con la imagen de Luis Figo con el Balón de Oro ganada en 2000. El portugués la recibió como jugador del Real Madrid, aunque había sido culé hasta el verano. Es por esta razón que Mur decidió pintar la camiseta blanca de Figo de color azulgrana. El delantero se la firmó cuando se reencontraron.

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