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Piqué y Alba celebran el 3-1 / MIGUEL RUIZ-FCB

El Transatlántico azulgrana ha tumbado por segunda vez en diez días al Submarino Amarillo. Los goles de Messi, Iniesta y Piqué acercan a la final de la Copa del Rey a un FC Barcelona que encadena ya diez victorias consecutivas. La de este miércoles por la noche ha sido incontestable, más clara que el 3-2 en Liga, sin acabar de ser definitiva en una eliminatoria abierta hasta El Madrigal gracias a la diana de Trigueros.

La cita en el Camp Nou ha arrancado con las precauciones propias de una semifinal. A pesar de repetir 20 de los 22 protagonistas del duelo de Liga, el partido ha arrancado con un compás de espera que ese día no existía. El Villarreal se comportaba más tímidamente en ataque, especialmente concentrado en tareas defensivas. Hacía bien, seguramente, porque el Barça lo ha intentado una y otra vez desde el principio, sin acabar de encontrar el espacio definitivo para el último pase.

Sin ocasiones notables en ninguna de las dos porterías -también ha sido mérito del Barça saber anular los contragolpes visitantes-, lo más destacado de la primera media hora de partido ha sido la lesión de Bruno, una de las piezas más importantes del Villarreal de Marcelino. Casualidad o no, a partir de su ausencia han empezado a caer las oportunidades para el Barça. La primera ha acabado con el gol de Messi, tras una recuperación y asistencia de Suárez, aclamado por el público una vez finalizada la acción del gol.

En las botas del uruguayo ha estado el 2-0 segundos después, pero su remate se ha ido un poco desviado. Instantes antes del descanso, la primera amenaza visitante: un contragolpe dirigido por Gio y Cheryshev ha acabado con un remate de Vietto que ha sacado milagrosamente Ter Stegen.

El segundo aviso del Villarreal ha supuesto el empate. Nada más arrancar el segundo tiempo el portero alemán se ha visto sorprendido por el efecto de un misil de Trigueros desde más allá de la frontal. El 1-1, un jarro de agua fría, ha tenido la misma respuesta culé que las dos dianas del Submarino Amarillo el día de la Liga: un gol rápido en la otra portería.

Sin tiempo de lamentarse por el empate, Suárez e Iniesta se han asociado en una jugada que ha acabado convirtiéndose en el 2-1 del Barça. La reacción culé había sido, una vez más, fulminante. Superados esos minutos locos, los hombres de Luis Enrique han recuperado el control sereno del juego. Se jugaba al ritmo que quería el Barça, que ha firmado el 3-1 en un córner servido por Messi y rematado en el segundo palo por Piqué, que le ha ganado la posición a Musacchio.

A pesar del gol encajado, la renta culé empezaba a ser buena de cara a la vuelta. Pudo ser aún mayor si Neymar Jr hubiera transformado un penalti provocado por manos visitantes en el minuto 70. Asenjo, sin embargo, ha acertado las intenciones del brasileño y ha mantenido el luminoso con un 3-1 que ha acabado siendo definitivo. El Madrigal acabará decidiendo el finalista.

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