fcb.portal.reset.password

Celebración del 2-0 de Neymar y Alves / MIGUEL RUIZ-FCB.

El 5-1 global traduce el talante de la eliminatoria entre el Barça y el PSG. Superiores ya en el Parque de los Príncipes, los catalanes han rubricado los cuartos de la Liga de Campeones con otra actuación rotunda en el Camp Nou. Su primera parte ha sido monumental, con una mezcla de vistosidad y efectividad escenificada por Iniesta y Neymar que le ha aportado dos goles más en su cómputo. Con todo decidido, el conjunto azulgrana incluso ha podido reservar esfuerzos durante el tramo final del camino hacia la séptima semifinal europea en ocho años.

Parecían contemplativos los dos equipos al inicio. Se notaba al Barça muy confortado por el 1-3 de la ida y controlador, mientras que el PSG se mostraba sorprendentemente tímido, más pendiente de no sufrir más daños que en abrir la eliminatoria pronto. En estas, Andrés Iniesta sacudió el partido con una jugada de genio que ha desembocado en el 1-0 en el minuto 12. El capitán azulgrana se fue con elegancia de tres rivales en el centro del campo y cedió el esférico y el gol a Neymar, que no desluciría nada la obra maestra con un recorte letal.

Verrati sujetó la tímida reacción francesa tras el bache. Sin embargo, el Barça se manifestaba muy seguro e intenso en defensa. De hecho, no le ha concedido ninguna opción al PSG en todo el primer tiempo. El equipo leía el partido con acierto, esperando su momento, ya fuera a través de largas combinaciones o de transiciones fulminantes. El 2-0 se cocinó a fuego lento. Hasta que un centro milimétrico de un gran Alves lo cabeceó al fondo de la red otra vez Neymar. Sólo tenía la pelota el Barça, fluido, gigante. Capaz de diluir a estrellas como Ibrahimovic, Cavani o David Luiz.

En la reanudación, Xavi sustituyó al soberbio Iniesta y Sergi Roberto relevaría a Busquets. Tocaba mirar al calendario. Las primeras acciones atacantes del PSG se vieron entonces. Se había estirado y endurecido ligeramente. Sentenciada la eliminatoria en el periodo anterior, las pulsaciones se han reducido. Celebraba ya la clasificación la afición culé, deslumbrada por el juego y el espíritu competitivo de sus hombres. Y es que la tormenta futbolística había llevado la calma. Ni las oportunidades de Verrati e Ibrahimovic -bastante claras- asustaban.

El partido se había dormido a instancias de un inteligente Xavi. Sólo la ambición de la tripleta atacante local se salía del guión. Una línea argumental que ha llevado al Barça a las semifinales de la Champions con una superioridad tan inesperada como evidente.

Volver arriba
_satellite.pageBottom();