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Messi, en el moment de la seva lesió. FOTO: MIGUEL RUIZ-FCB.

La que tenía que ser la fiesta de Leo Messi, a punto de superar el récord mundial de Müller, se ha convertido en una noche amarga para el barcelonismo por culpa de la lesión del Triple Balón de Oro. Con el primer puesto asegurado, Tito Vilanova ha reservado a Messi hasta la segunda parte, cuando ha entrado y, poco más tarde, ha tenido que retirarse por una lesión en la rodilla, dejando en estado de shock el Camp Nou, que aún no sabía que se quedaría en un gran susto. Pinto había tenido una actuación destacada antes de la aparición del argentino, neutralizando las acometidas del Benfica, finalmente eliminado de la Liga de Campeones.

Control culé inicial

Entre las novedades tácticas del Barça destacaban Adriano de central, Villa de delantero centro y cuatro jugadores del filial: Planas, Sergi Roberto, Rafinha y Tello. Con todo, de entrada era un equipo reconocible. Dominaba el balón, aunque unos cuantos metros más atrás de lo habitual por la presión adelantada del Benfica. Los portugueses, con el fuerte viento a favor, se la jugaban cediendo la iniciativa, esperando el contragolpe. Como el que ha fabricado en el minuto 11: una larga carrera de Lima finalizada con un disparo desviado cuando lo tenía todo a favor ante Pinto.

Ocasiones claras del Benfica

El propio jugador también ha dispuesto de otra buena opción poco después con la cabeza. Los visitantes, con centrales de gran envergadura, eran una amenaza en el juego aéreo. La posesión era azulgrana, el peligro, indiscutiblemente lisboeta. Y es que la localización del juego era mayoritariamente en terreno barcelonista y la única oportunidad local del primer tiempo ha sido de Tello, en el minuto 22, pero se ha topado con el portero.

El partido estaba muy abierto gracias al atrevimiento de los dos equipos. La más clara, sin embargo, ha recaído de nuevo en Lima, con un disparo que, desviado por Pinto, ha picado en el palo. El portero del Barça ha vuelto a ser providencial a continuación, salvando el gol de John. A diferencia del principio, al Barça le costaba gobernar el encuentro. Y también conectar con sus puntas.

Sale el ídolo

La segunda parte ha comenzado con un intercambio de golpes. Nolito por parte portuguesa y Villa por parte barcelonista se han repartido el protagonismo ofensivo. Se veía un Barça más profundo y más decantado a la izquierda, la banda de Tello. La situación había mejorado para los intereses culés. Crecía la intensidad. Era un buen momento para la entrada de Messi, en pleno éxtasis del Camp Nou (min 58). El Benfica ha respondido al cambio de panorama con más agresividad. Su impotencia los empezaba a pesar.

Golpe duro

Se jugaba en campo del Benfica, la influencia de Messi era palpable. Tanto que el técnico Jorge Jesús ha tomado precauciones con un doble cambio de tendencia defensiva (min 73). La presencia de Piqué también ha dotado de más consistencia y salida a la defensa barcelonista.

El minuto fatídico ha sido el 84. Precisamente Piqué ha habilitado Messi con una gran pelota en profundidad y el argentino ha sufrido la contusión del portero mientras se lo driblaba. Aún sería capaz de rematar (a manos de Artur), pero inmediatamente caería en el césped y debería retirarse en camilla. El silencio del Camp Nou, asustado, ha sido el peor final a una fase de grupos muy completa del Barça.

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