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Cesc celebra su gol en Mestalla / FOTO: MIGUEL RUIZ - FCB

El partidazo de la jornada no ha defraudado. Valencia y Barçá han brindado en Mestalla una brillante batalla táctica, dirigida desde el banquillo por Emery y Guardiola, respectivamente, y resuelta finalmente por el enorme talento de sus futbolistas. Hubo reparto de puntos y un sinfín de alternativas en ambas áreas. La primera parte fue para los valencianos, letales a través de la proyección de Mathieu en banda izquierda, y a su vez afortunados en el primer tanto, obra de Abidal en propia puerta. Al descanso, el resultado era de 2-1, con Pedro y Pablo como otros goleadores.

A los azulgranas, como siempre, no se les podrá hacer ningún reproche. Igualaron el encuentro con el 1-0 en contra y, también, con el 2-1 adverso, esta vez mediante una asociación divina entre Messi y Cesc. Luego, la victoria se escapó por los pelos a los de Guardiola, que esta vez –al contrario que en los empates contra la Real y el Milan- se despidieron del encuentro con un muy buen sabor de boca.

Un inicio eléctrico

El duelo entre líder y campeón ha empezado a todo gas. Tras un cuarto de hora, Mestalla ya había visto dos goles, eso sí, ambos anotados por jugadores del Barça. El primero llegó en una jugada desgraciada de Éric Abidal, que desvió mal un centro de Mathieu desde la izquierda y pilló en plena salida a Valdés. Autogol y 1-0. La reacción culé fue instantánea. Pocos segundos después de sacar de centro, Messi le puso un balón genial al hueco a Pedro, que superó con un tiro al palo corto a Guaita. Gran respuesta.

Mathieu es el peligro

Tras el tanto, el árbitro decidió no señalar un penalti de Rami –que ya tenía una amarilla- sobre Messi. La acción pudo haber cambiado el destino del encuentro, porque el Valencia logró avanzarse nuevamente tras una jugada muy parecida a la del 1-0. Mathieu, otra vez desde la izquierda, puso un centro que llegó franco a Pablo que, libre de marca, engañó a Valdés. Las incorporaciones del lateral francés estaban castigando a la defensa de tres del Barça, que sufría al no tener la posesión habitual.

Mascherano, al travesaño

A pesar de volver a la defensa de cuatro –Alves retrasó su posición y regresó al lateral derecho- en la segunda parte, el Barça no se sentía cómodo. Guardiola ha optado entonces, a falta de media hora para el final, por dar entrada a Villa, Adriano y Thiago, y apostar nuevamente por una defensa de tres, formada ahora por Alves, Mascherano y Abidal. Y así llegaron los mejores minutos del Barça, en los que Mascherano mandó un misil al travesaño desde lejísimos.

Aparece Cesc

El Valencia, cada vez más atento al reloj, se echó atrás. El Barça lo aprovechó y lo encerró en su área. Una –y van unas cuantas- genial combinación entre Messi y Cesc devolvió el empate al marcador. El de Arenys de Mar no perdonó ante la salida de Guaita. Insatisfechos con el 2-2, los azulgranas han continuado volcándose hacia la portería local. El triunfo se ha escapado, al final, por detalles, ya que los de Guardiola han gozado de una triple ocasión en el minuto 89 que ni Villa, ni Adriano ni Messi han sabido culminar. Tal y como se ha producido, el de Mestalla es un puntazo.

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