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FOTO: MIGUEL RUIZ - FCB

Pasados ​​cinco días de la exhibición en el campo del Madrid, el Barça sigue en el centro del foco futbolístico del planeta porque este jueves debuta en el Mundial de Clubes, en unas semifinales ante el Al Sadd. Los catalanes -campeones de Europa en Wembley- son los representantes del viejo continente en la competición que se disputa en Japón y se enfrentará al rey de Asia. Mientras tanto, el Santos brasileño espera rival en la final.

De nuevo, en Japón

Es la cuarta vez que los azulgrana participan en este torneo, que conquistaron por primera vez en 2009 en los Emiratos Árabes. Antes, sin embargo, se le habían resistido las dos ediciones disputadas en Japón: el Mundial de Clubes de 2006, en una fatídica final ante el Inter de Porto Alegre, y la Copa Intercontinental de 1992, con el Sao Paulo (2-1). La tercera en el país nipón tiene que ser la buena.

23 concentrados

El Barça, con las Supercopas de Europa y de España en el saco y líder en la Liga y del grupo de la Champions, busca el tercer título de la temporada. Lo afrontará pletórico de moral y de confianza, aunque, tal y como han declarado los jugadores en las ruedas de prensa previas, consciente de la dificultad que supone llegar a un Mundial de Clubes y de la complicación de ganar los dos partidos, superando el jet-lag.

El cuerpo técnico desplazó toda la plantilla con la única excepción del lesionado Ibrahim Afellay. También están concentrados Cuenca, Dos Santos y Oier, del Barça B.

Un contrincante que no descarta la sorpresa

El Al-Sadd, por su parte, se prevé como un rival encerrado, fuerte físicamente y peligroso al contragolpe. El equipo de Doha (Qatar), dirigido por el uruguayo Jorge Fossatti, dispone de un tridente potente en ataque, formado por el senegalés Mamadou Niang, el marfileño Kader Keita y el argelino Belhadj. Se ganó el derecho a desafiar al Barça al vencer al Esperance de Túnez en los cuartos de final.

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