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El equipo jugará con la equipación negra en Stamford Bridge / FOTO: ARCHIVO FCB

De una manera u otra, la historia del FC Barcelona en la Liga de Campeones siempre ha ido ligada a Londres. En la capital británica los azulgranas levantaron los trofeos de 1992 y 2011, y también tuvieron que pasar por Londres durante las ediciones de 2006 y 2009 para superar al Chelsea, en la ronda de octavos y semifinales, respectivamente. El Barça nunca ha sido campeón de Europa sin jugar en Londres. Hoy, vuelve a su capital favorita para enfrentarse nuevamente al conjunto 'blue', en la ida de una semifinal de Champions que evoca los mejores recuerdos del gol de Iniesta en 2009.

22 disponibles

Iniesta, precisamente, es uno de los 22 jugadores que Guardiola se ha llevado hasta Londres. De entre los 18 disponibles del primer equipo y los cuatro hombres del Barça B (Oier, Montoya, Bartra y Tello), el técnico deberá descartar a cuatro antes del partido. De la lista de convocados destacan Ibrahim Afellay, que viaja por primera vez desde que cayó lesionado, y Seydou Keita, que recibió el lunes el alta médica.

Puyol y Mascherano, en cambio, tendrán que vigilar: ambos están apercibidos de sanción. En el bando inglés, son Ivanovic, David Luiz, Cole y Meireles los que se encuentran a una amarilla de la suspensión. Precisamente, el central brasileño David Luiz, lesionado, es la principal baja para los locales esta noche.

2009, en el recuerdo

La eliminatoria viene marcada por lo que pasó hace tres años, en el minuto 92 de la vuelta de semifinales, en el que Iniesta clasificó al FC Barcelona para Roma. Ahora, las circunstancias son algo diferentes: a diferencia de 2009, el doble duelo comienza y no concluye en Stamford Bridge, y el Chelsea atraviesa uno de sus momentos más bajos en la Premier League desde entonces. Es sexto, a dos puntos del Tottenham, el equipo que a estas alturas marca la frontera entre plazas Champions y Europa League.

Di Matteo, revulsivo

En Europa, sin embargo, el equipo 'blue' ha respondido siempre que se le ha exigido. Tumbó al Nápoles con prórroga incluida en la ronda de octavos y superó con suspense al Benfica en los cuartos. Di Matteo, sucesor de Villas-Boas, ha sabido sacar el máximo rendimiento en el mínimo tiempo a un equipo que, por jugadores y prestigio, plantará mucha cara. En juego, ni más ni menos que una plaza en la final de Champions.

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