Los jugadores, haciéndole un pasillo a Guardiola en el Camp Nou

Los jugadores, haciéndole el pasillo a Guardiola / FOTO: FCB

Guardiola, despidiéndose de la afición del Camp Nou

Guardiola, despidiéndose de la afición del Camp Nou / FOTO: FCB

Guardiola, de pie, en la final de la Liga de Campeones del 2011

Guardiola, en la final de la Liga de Campeones del 2011 / FOTO: FCB

Josep Guardiola, uno de los jugadores más importantes de la historia azulgrana, tomó las riendas del primer equipo el 17 de junio de 2008, tras una brillante temporada al frente del Barça Atlètic, equipo con el que logró el ascenso de Tercera División a Segunda B. "No puedo prometer títulos, pero puedo decir que persistiremos hasta el final y que estaréis orgullosos de nosotros", afirmó el día de su primer Gamper. Y acertó.

El decimoquinto técnico catalán de la historia del Club llega al primer equipo con la misión de hacer olvidar dos años en que el equipo no levantó ningún título. Para ello, aplicó el mismo esquema de juego que probó en el Barça como jugador y que le hizo triunfar en el Barça Atlètic, el 4-3-3, aunque a veces llegó a apostar por un sistema aún más audaz y ofensivo como es el 3-4-3.

El Barça de Guardiola sólo entendía un tipo de fútbol. Es el de ataque, el de posesión y asociaciones, que obligaban al rival a correr detrás del balón. Es así como jugaba su Barça -antes también su Barça Atlètic-, que superaba en control de balón y remates a puerta prácticamente a todos los rivales a los que se enfrenta. El técnico de Santpedor valoraba el talento de sus jugadores, pero anteponía el trabajo y el sacrificio individual en beneficio del colectivo. Entendía el fútbol como un deporte de grupo en el que él era el máximo responsable de los resultados y, también, por tanto, el líder de este colectivo.

Josep Guardiola demostró ser un entrenador meticuloso, que cuidaba todos los detalles. Preparaba los partidos con vídeos del rival y nunca pensaba más allá del siguiente. Era un motivador brillante que sacaba el mejor rendimiento de cada uno de los hombres de su plantilla. Esta filosofía lo volvió a llevar al éxito con el primer equipo en su debut en Primera: en la temporada 2008/09 el Barça levantó Copa, Liga y Champions y ganó el mítico triplete (era el primer equipo español en conseguirlo). Estos tres títulos, añadidos a los obtenidos en la primera parte de la campaña 2009/10 (Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes), hicieron que en 2009 se convirtiera en el mejor año de la historia del Barça, el ya legendario año de las Seis Copas.

Este hito histórico coronó a Guardiola como el tercer entrenador -junto con Johan Cruyff y Josep Samitier- que levantaba la Liga habiéndola ganado antes como jugador del Barça. Además, se convirtió en el sexto hombre que levantaba la Champions habiéndola conseguido como jugador, el primer técnico que conseguía el triplete en el siglo XXI y el único en el mundo que ha ganado seis títulos en un año.

La temporada 2009/10, la segunda de Guardiola al frente del banquillo, culminó con la consecución del segundo título de Liga consecutivo, el vigésimo de la historia del club. El equipo acabaría jugándose la competición de la regularidad en el último partido, ante el Valladolid (4-0), y celebraría el título el mismo día, ante la afición del Camp Nou, algo que no sucedía desde la temporada 1993/94.

La avalancha de títulos no paró, ya que en la campaña 20010/11 se conquistaron la Supercopa de España, la Liga y la Champions. Por fin, en la temporada 2011/12 cayeron la Supercopa de España, la Supercopa de Europa, el Mundial de Clubes y la Copa del Rey. En la final de esta última competición -a la postre el último partido de Josep Guardiola en el banquillo del Barça- el equipo derrotó al Athletic Club por 3-0, ofreciendo una primera media hora de extraordinario juego que por muchos ha sido considerada la mejor exhibición del Barça de Guardiola.

Durante esta época el Barça no sólo triunfó sino que además se convirtió en un rodillo. Como dato muy significativo, en estos años se batieron más de cuarenta récords del fútbol español, europeo y mundial, destacando especialmente los catorce títulos obtenidos de diecinueve posibles, un hito inusitado en la historia del fútbol. Asimismo, reunió un sinfín de En cuanto a los galardones personales, entre ellos el de Mejor Entrenador del Año para la FIFA (2011).

COMO JUGADOR

Antes de sentarse en el banquillo, Guardiola destacó por su clase como futbolista, con una carrera que se desarrolló casi íntegramente en el FC Barcelona, donde ingresó en el equipo infantil el 28 de junio de 1984. En la temporada 1990/91 alternó su presencia entre el Barça Atlètic y el primer equipo, debutando con este último el 16 de diciembre de 1990 en partido de Liga ante el Cádiz. Desde aquel día y hasta el final de la temporada 200/01 Guardiola fue siempre el organizador del equipo en la posición de '4'.

Su cualidad principal era la rapidez de reflejos, ya que siempre sabía elegir la mejor opción a la hora de mover el balón. Su posición en el campo era tan buena que prácticamente nunca necesitaba ir al choque. De entre su abundante palmarés en el Barça destacan seis Ligas (1990/91, 1991/92, 1992/93, 1993/94, 1997/98 y 1998/99), una Copa de Europa (1991/92), una Recopa de Europa (1996/97) y dos Copas del Rey (1996/97 y 1997/98) entre otros. En el año 2001 se marchó al Calcio italiano.

En la Serie A debutó con el Brescia en la temporada 2001/02 y de allí fue un año en la Roma para volver después al club lombardo. Más tarde probó dos aventuras en otros continentes como fueron el Al-Ahly de Qatar, donde estuvo dos temporadas (2003/04 y 2004/05) y el Dorados de Sinaloa (México) donde terminó su carrera como futbolista en 2006.