Retrato de Agustí Montal

Gracias al impulso de Agustí Montal el FC Barcelona fue recuperando todos sus símbolos, empezando por el propio nombre de la entidad | ARCHIVO FCB

Agustí Montal i Costa (Barcelona, 1934 - Barcelona, 2017), hijo del ex presidente Agustí Montal i Galobart (1946-52), ejercía el cargo de vicepresidente en la directiva de Narcís de Carreras (1968-69) y después de que éste dimitiese decidió presentarse a las elecciones. Montal, que era el representante del corriente más catalanista del barcelonismo, derrotó a Pere Baret, que abanderaba la ruptura con la tradición, por sólo 14 votos de diferencia. Durante todo su delicado mandato, a caballo entre el tardofranquismo y la transición democrática, fue un gran defensor de la identidad catalana y un firme opositor al centralismo futbolístico que ejercían la Federación y la Delegación de Deportes. Significativamente, acostumbraba a cerrar sus parlamentos a las peñas barcelonistas con un verso mítico de Salvador Espriu. "Nos mantendremos fieles para siempre al servicio de este pueblo". 

Gracias a su impulso, el FC Barcelona fue recuperando todos sus símbolos, empezando por el propio nombre de la Entidad, Futbol Club Barcelona, en lugar del españolizado Club de Fútbol Barcelona que se había impuesto en 1941. Introdujo la lengua catalana en los documentos oficiales, en el boletín del Club, en el carné de socio, en la megafonía del estadio y en otros ámbitos, a pesar de las numerosas dificultades. También se enfrentó a la Federación Española, a raíz del 'caso Guruceta', y mantuvo una firme actitud en defensa de los intereses del club. Por ejemplo, denunció la discriminación sufrida por el Barça en la contratación de jugadores oriundos, con los casos Heredia y Cos. Fruto de esta actitud, logró cambiar el criterio federativo, para hacer posible la contratación de jugadores extranjeros, y alcanzó así en el año 1973 el fichaje de Johan Cruyff, por aquel entonces el mejor jugador del mundo.

La incorporación del 'Holandés Volador' resultó fundamental para que el Barça se proclamase campeón de Liga en la temporada 1973-74, circunstancia que fue casi decisiva para que Montal fuese reelegido el 18 de diciembre de 1973, superando con creces a su único rival, Lluís Casacuberta, por 902 votos a 340.

En los ocho años que Agustí Montal vivió al frente del Club, cabe destacar también la brillante celebración de las Bodas de Platino, la modernización de la administración y el impulso de las secciones, merced a la inauguración del Palau Blaugrana y el Palau de Gel en 1971.El 18 de diciembre de 1977, al finalizar su segundo mandato, Montal abandonó la presidencia de la entidad y el hasta entonces vicepresidente Raimon Carrasco asumió el cargo de forma provisional hasta la celebración de elecciones en mayo de 1978.