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Javier Faus, ante una imagen de Tito Vilanova / FOTO: MIGUEL RUIZ - FCB

Una pérdida irreparable. Tito era un hombre formidable, una buena persona. Su humanidad, humildad, discreción y lucha nos acompañarán siempre. Su familia, sus padres, su mujer, Montse, y sus hijos pueden estar muy orgullosos. Una persona que deja la huella de Tito nunca se va del todo.

Siempre recordaré tres momentos en nuestra corta relación. La primera, cuando volvíamos de un desplazamiento cualquiera. A menudo nos encontrábamos juntos en el avión, con el pasillo en medio. Me impresionó como sólo despegar el avión se ponía a diseccionar el partido, independientemente del resultado. Sacaba hojas, alineaciones, hablaba de posiciones... Tito era un hombre abierto, comunicativo, le gustaba relajarse hablando, comentando la jugada. Aquí descubrí una persona cercana y entrañable.

El segundo momento que siempre guardaré en el recuerdo fue la última conversación larga que tuvimos, hace pocos meses, ambos charlando de la vida, de la familia, muy presente en todo momento, y del Barça, siempre el Barça. Era un culé empedernido. Hablamos de muchas cosas, con una confianza que le agradeceré siempre, y recuerdo que al final me quedé con tres ideas: es una persona que desprende humanidad, que quiere mucho a los suyos y se quiere mucho al Barça. Y , a partir de ese día, intento siempre, en el momento de duda, pensar qué haría Tito en esta o aquella circunstancia.

Y el tercero, los 'WhatsApp' que nos enviamos estos meses, en momentos difíciles. Es curioso, lo que más recuerdo es que nunca se quejaba y siempre daba ánimos.

Tito, muy poca gente tiene esa capacidad de ser referente. Es un tesoro que dejas a tu familia. Te agradezco tus palabras y reflexiones y las llevaré siempre conmigo.

Tito, gracias por hacernos mejores personas. Descansa en paz.

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