Retrato de Gaspar Rosés

El 'caso Garchitorena' le obligó a dimitir en su primera etapa como presidente. | ARCHIVO FCB

El hecho más recordado de este mandato, que se alargó hasta el 17 de junio de 1917, es el llamado 'caso Garchitorena'. El Barça inscribió a este jugador como español ignorando que en realidad era argentino, ya que Garchitorena había falsificado sus papeles cuando llegó a nuestro país. Al ser extranjero, no podía participar en el Campeonato de Catalunya, pero lo cierto es que disputó la mayoría de partidos. A punto de acabar la competición, el Espanyol descubrió la irregularidad y la denunció a la Federación Catalana de Fútbol, que presidía el máximo mandatario del Barça.

Eso no impidió que la organización federativa decidiera anular los puntos sumados por el FC Barcelona en los partidos que había jugado Garchitorena y repetirlos. Los azulgranas se negaron y así fue como perdieron un campeonato que tenían ganado. Todo esto llevó a Rosés a dimitir tanto de su cargo al frente de la Federación Catalana como de se presidencia del FC Barcelona.

Tres años después, el 27 de junio de 1920, Gaspar Rosés fue nuevamente elegido para dirigir la entidad. El segundo mandato fue más agradecido, pues el equipo se adjudicó el Campeonato de Catalunya. Un éxito que no pudo repetirse en el campeonato estatal porque una nueva cacicada de la Federación hizo que los azulgranas se retiraran de la competición.

En el ámbito extradeportivo, cabe destacar la creación de una comisión para comenzar a diseñar el proyecto de construcción de un nuevo terreno de juego, puesto que el de la calle Indústria se había quedado pequeño. El 17 de julio de 1921, Rosés abandonó el cargo.

La última etapa al frente de la entidad, que comenzó el 30 de junio de 1930, estuvo marcada por la muerte del fundador del FC Barcelona, Hans Gamper, el 13 de octubre de ese mismo año, y también por los constantes conflictos en el seno de la directiva, tal y como lo demuestra el hecho de que, en poco más de un año, Rosés liderara tres juntas distintas. En el ámbito deportivo, cabe destacar la consecución del Campeonato de Catalunya, como hecho más positivo, y la gran derrota (12-1) en San Mamés como dato más negativo.

Finalmente, el 22 de octubre de 1931, Rosés dejó definitivamente la presidencia del Club.