Ricard Muñoz consuela a sus jugadores / FOTO: VICTOR SALGADO

Ricard Muñoz consuela a sus jugadores / FOTO: VICTOR SALGADO

El equipo llegaba a la cita con una trayectoria inmaculada en la Liga y después de una gran victoria europea contra el Oporto en el Palau (7-0). Una magnífica carta de presentación que le situaba como uno de los grandes aspirantes al título. No obstante, en la Copa puede pasar de todo y esta edición volvió a ser un ejemplo.

Los azulgranas se enfrentarían al ICG Software Lleida en el duelo de cuartos de final. Los de Lleida eran el conjunto anfitrión y, empujados por su público, plantaron cara en todo momento (3-6). El Vic fue el rival en las semifinales. A pesar de su solidez defensiva, el Barça encarriló pronto el partido y se plantaría en la final con total merecimiento (1-5).

Un Vendrell muy eficaz

Una gran primera parte del conjunto del Vendrell decantó la balanza a la final. Los goles de Miras, Cortijo y Albesa pusieron a los de Ricardo Muñoz contra las cuerdas. El equipo reaccionaría en la segunda parte, con dianas de Sergi Panadero, Reinaldo García y Marc Torra pero la eficacia del rival hizo que la Copa del Rey volviera a volar hacia El Vendrell (6-3). A pesar de la derrota, el equipo reaccionaría y el técnico considera aquel tropiezo el primer paso hacia la consecución de la Liga Europea.