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Marc Carmona dando instrucciones a sus jugadores. Foto: Archivo FCB.

El gol que Wilde marcó este sábado en las semifinales de la Supercopa recuerda, y mucho, lo que marcó Fernandao hace dos temporadas en este mismo torneo y contra el mismo rival (El Pozo). Ambos, además de su similitud, ejemplifican el buen provecho que el Barça Alusport sabe sacar de las acciones a balón parado.

En los dos partidos jugados este pasado fin de semana en Torrejón de Ardoz, los azulgranas han generado muchísimo peligro en acciones de estrategia, hasta el punto de marcar de esta manera cuatro goles, casi la mitad de los diez que han conseguido en esta Supercopa. El primero fue el de Jordi Torras en semifinales contra El Pozo. El de Sant Vicenç dels Horts, todo un especialista en remates desde la larga distancia, se hizo un hueco para fusilar al portero murciano.

Tan importante el remate como el pase

Lin también se apuntó a la fiesta de la pizarra organizada por Carmona. Torras, Ari Santos y Saad son casi siempre los encargados de servir. Son los que mejor la ponen. El segoviano entró como una flecha para marcar el gol. En la final del domingo, la diana de Javi Rodríguez es fruto de la buena sincronización entre el capitán y Saad Asís, otro de los reyes del pase. Torras lleva el marcaje de Schumacher y Javi se encuentra en el lugar justo en el momento adecuado para acabar celebrando el gol.

Pero lo que ha pasado en Torrejón no es fruto de la casualidad ni tampoco una novedad. El Barça Alusport es uno de los reyes de la estrategia. Balón parado es sinónimo de peligro. La estrategia es un arma mortal a manos del equipo azulgrana, que dibuja obras de arte con escuadra y cartabón.


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