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Víctor Tomás, acompañado de todo el equipo histórico que levantó la Liga de Campeones / GERMÁN PARGA-FCB

El domingo 7 de junio en Gijón, a las siete de la tarde, el capitán del Barça de balonmano Victor Tomás levantaba la Copa del Rey 2015. Los azulgranas se acababan de proclamar campeones. Era un gesto que se había repetido seis veces esta temporada, y la consecución de este trofeo significaba que el equipo hacía historia.


Pascual, Tomás y los suyos habían conseguido los siete títulos en juego: Liga, Champions, Supercopa de Catalunya, Supercopa Asobal, Mundial de Clubes, Copa Asobal y Copa del Rey. Es la segunda vez en la historia del FC Barcelona que la sección de balonmano gana todas las competiciones. La anterior fue la temporada 1999/2000, en la que el Dream Team del balonmano, con Valero Rivera en el banquillo, conseguía el mismo número de títulos, aunque en aquella época se jugaba la Supercopa de Europa y no el Mundial de Clubes.

Champions: el sueño hecho realidad

Si hay una competición que destaca sobre el resto es la VELUX EHF Champions League, la Champions de balonmano. El balonmano preparó a conciencia este título, y el 31 de mayo Tomás levantaba en Colonia la novena Champions de balonmano del FC Barcelona, la segunda en el formato de Final a Cuatro.

Los barcelonistas habían iniciado el camino a Colonia en septiembre en Suecia, en la fase de grupos de la máxima competición europea. El Barça finalizó primero de su grupo, con ocho triunfos, un empate en Copenhague y una derrota en Plock (Polonia).

En los octavos les esperaba el Aalborg danés, al cual superaron haciendo gala de una de las claves de esta temporada: la defensa. En los cuartos, el Zagreb del exazulgrana Vujovic era el último obstáculo para estar en Colonia por quinta vez.

A pesar de la dificultad del partido de ida en la capital croata, que acabó con el resultado de 23 a 25 favorable al Barça, a la vuelta, y con un Palau entregado, el Barça de balonmano superó al Zagreb por 43 a 21 y certificaba su paso a Colonia por quinta vez en su historia, donde el Kielce de Dujshebaev fue el rival en semis.

En la Final a Cuatro de Colonia el Barça mostró su mejor balonmano. La defensa, el juego colectivo, la aportación de Saric en la portería y los goles de Karabatic llevaron a los barcelonistas a lo más alto del podio.

Pero para tocar el cielo de Alemania los azulgranas vivieron un triunfo trabajado en las semifinales ante el Kielce polaco. El 33 a 28 final favorable al FC Barcelona no demuestra el gran trabajo de los hombres de Xavi Pascual para clasificarse para la final, en la que el Veszprém de Antonio Carlos Ortega y Nagy era el último rival para alcanzar la novena Champions.

Con el estilo del Barça de balonmano, el título llegó. Sobrios, explotando las virtudes de la defensa 6-0, trabajando el juego de ataque ante la imponente defensa húngara y de nuevo con un Saric excelente bajo palos, el 28 a 23 que lucía en el marcador sitúa de nuevo al Barça en lo alto del balonmano europeo.

El inicio de una temporada histórica

Los jugadores y técnicos sabían que esta podría ser una temporada histórica, y bien temprano los primeros títulos llegaron a las vitrinas del museo azulgrana. El día 23 de agosto el capitán Víctor Tomás levantaba en el pabellón Juan Carlos Navarro de Sant Feliu de Llobregat la Supercopa de Catalunya, el primer trofeo de la temporada, logrado al superar por 37 a 22 al Fraikin BM Granollers.

Sin tiempo para pensar mucho, el 31 de agosto en Tarragona, y de nuevo ante el Granollers, los azulgranas ganaban por 32 a 28 y se adjudicaban la Supercopa Asobal, el segundo título del curso. El tercero del año no tardaría en llegar. El Barça de balonmano viajó a Doha (Qatar) para jugar el Mundial de Clubes de balonmano, del cual era el vigente campeón, a principios de septiembre.

El 12 de septiembre un triunfo ante el Al-Saad de Qatar supuso el segundo Mundial de Clubes de la historia de la sección y el tercer título de la temporada. A partir de aquí el equipo focalizó la Liga, en la que, jornada tras jornada, los azulgranas superaban a sus rivales y labraban el camino para sumar el máximo título estatal.

Justo antes de Navidad la Liga se detenía y era el turno de la Copa Asobal en León, donde los de Pasqui se llevaron el cuarto trofeo de la temporada superando al Granollers por 37 a 26 en la final.

El siguiente objetivo del primer equipo de balonmano era la obtención del título de la Liga Asobal Bauhaus, y con la máxima concentración lo hicieron cinco jornadas antes del fin de la competición en la pista del Zamora. Era momento ya de pensar en la Champions, trofeo que volvió a Barcelona, y de cerrar la temporada perfecta con la Copa, que los azulgranas llevaron de Gijón en Barcelona, tras ganar al Fraikin Granollers por 27 a 26.