Rutenka, con una toalla en los hombros, decepcionado tras el partido contra el Flensburg / FOTO: GERMAN PARGA

Rutenka, decepcionado tras el partido contra el Flensburg / FOTO: GERMAN PARGA

El FC Barcelona de balonmano se quedó a un paso de conseguir el pleno de títulos esta temporada. Después de alcanzar la Super Globe, la Supercopa de España, la Copa Asobal, la Liga y la Copa del Rey, el Barça llegaba al final de temporada con el objetivo de levantar la última copa: la de la Champions. Pero, a pesar de hacer resurgir la magia del Palau en los cuartos de la competición y poder clasificarse para jugar la Final Four, el Flensburg -finalmente campeón- acabó con el sueño azulgrana en las semifinales.

Dominio en la fase de grupos

Los de Xavi Pascual se mostraron muy sólidos durante los primeros partidos de la competición y pudieron clasificarse como primeros de grupo. Aunque debutaron con empate ante el Vardar (29-29), las ocho victorias consecutivas, especialmente las dos contra el PSG (29-33 en París y 38-28 en Barcelona), hicieron que la derrota en el último partido contra el Metalurg (31-29) fuera intrascendente.

La magia del Palau

Después de liderar su grupo, los azulgranas pudieron superar al Aalborg en octavos, con victoria en el partido de ida (22-29) y en el de vuelta (31-20). Pero en los cuartos de final la derrota a domicilio contra el Rhein Neckar Löwen (38-31) hizo necesaria una proeza. Porque el Barça sufrió en defensa y encajó una contundente derrota que dejaba en casi un milagro la clasificación. Una vez más, el Palau Blaugrana demostró que nada es imposible y, con un ambiente espectacular, empujó a los de Pasqui hacia la Final Four (31-24). Necesitaba remontar los siete goles en contra de la ida y unos brillantes Karabatic, Sterbik y Víctor Tomás guiaron al equipo hacia Colonia, gracias al valor doble de los goles en pista contraria.

Del éxtasis al desencanto

Después del milagro, el momento más duro de la temporada llegó en Colonia, en las semifinales. El Barça se vio las caras con el Flensburg, en un partido que necesitó prórroga y penaltis para decidirse. Y eso que los de Xavi Pascual lograron una renta bastante amplia en el marcador, pero el encuentro terminó empatado (32-32), con un gol del Flensburg en el último segundo.

La prórroga tampoco rompió el empate (36-36) y en los penaltis un error de Karabatic hizo que el acierto total de los alemanes eliminara al Barça. Ni la final de consolación, donde los azulgranas superaron al Veszprém (26-25), fue suficiente para consolar a un equipo que viajaba a Colonia con el objetivo de proclamarse campeón.