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Víctor Tomás, levantando un título por séptima vez en una temporada / VÍCTOR SALGADO-FCB

El sueño de los siete títulos en siete competiciones se consiguió en Gijón, en una final de Copa del Rey que sirvió para cerrar el curso una semana después de haber conquistado Europa. La exigencia era máxima, el equipo de Xavi Pascual había demostrado un alto nivel de juego en Colonia, había conseguido la Liga cinco jornadas antes y entonces le tocaba poner el colofón a la temporada con el séptimo título.

La Copa del Rey comenzó con una victoria en semifinales contra el Ángel Ximénez Puente Genil (34-23), en un partido que se rompió en la segunda mitad. La final volvió a reunir dos viejos conocidos como el Barça y el Fraikin Granollers. Los vallesanos, que ya habían plantado cara a las Supercopas catalana y Asobal, estuvieron a punto de dar la sorpresa sobre el parqué asturiano.

El Barça consiguió el título gracias a una ajustada victoria (27-26). La gran actuación del portero Gonzalo Pérez de Vargas bajo palos, con 26 paradas, y la reacción del equipo cuando el partido estaba más igualado permitieron a los azulgrana ganó el último título y, de este modo, proclamarse campeones de todos y cada uno de los siete títulos que ha disputado esta temporada, lo que no sucedía desde la temporada 1999/2000 con el Dream Team de Valero Rivera.

Los dos triunfos en la Copa del Rey también permitieron llegar a la cifra redonda de 80 victorias seguidas en competición estatal (Liga, Copa del Rey, Copa Asobal, Supercopa de España y Copa Cataluña). Lo que demostró el gran momento de forma que vivía la sección azulgrana.

A la fase final de la Copa del Rey se llegó tras superar los cuartos de final ante un rival exigente como el Naturhouse La Rioja. En el partido de ida jugado en el Palau Blaugrana, los catalanes ganaron 39-28 y, a la vuelta, certificaron el billete en Gijón con un nuevo triunfo (29-35).