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De capità a excapità. La salutació entre Navarro i Grimau al Palau

De capità a excapità. La salutació entre Navarro i Grimau al Palau. FOTO: G. PARGA - FCB

Una Liga contra el Madrid siempre será recordada, siempre estará en la memoria de todos. Pero esta Liga 2013/14 es especial por cómo ha ido la temporada, porque todavía el equipo no había conseguido ningún título. Pero después de la dolorosa y contundente derrota por 38 puntos en Milán contra el Real Madrid en la Euroliga, los azulgranas sólo tenían una bala para acabar la temporada con un gran título. Pero el pasaje no ha sido nada fácil, levantándose cada vez que recibían un golpe importante. La constancia, clave. El hecho de rebelarse contra todo y todos, decisivo.

Siempre se levantan

Muchas veces las grandes gestas del deporte las consiguen equipos pequeños, como por ejemplo el Manresa de 1998, pero el Barça también ha sabido construir su capítulo, ha saboreado de nuevo el éxito cuando ya había caído muy fuerte y después de recibir varias bofetadas. Si la derrota en Milán dejó el equipo tocado, la derrota en el cuarto partido de las semifinales contra el Valencia en el Palau Blaugrana fue un golpe durísimo del que muchos dudaban que no se podrían levantar.

Pero la genialidad de Huertas, la táctica de Pascual y la creencia del equipo que se podía vencer pudieron con todo. Un 'buzzer-beater' del brasileño fue definitivo para llegar a la octava final seguida de la Liga Endesa. Constancia, esfuerzo y actitud.

El triple de Lampe

Y como no podía ser de otra manera, para terminar de escribir el relato de la victoria falta el jugador que sale de la nada, alguien que con una acción lo cambia todo. En el caso de Maciej Lampe fueron dos acciones: evitó la canasta de Llull barriendo la pelota y en la siguiente jugada anotó el triple de la victoria desde la esquina, como si fuera un tirador nato. Un 2,10 con tiro exterior daba la Liga al Barça. Maravilloso final.

Eso sí, para llegar a esta situación, de poder ganar la Liga ante un Palau excelso, determinante, inigualable, ruidoso y eterno, antes se hizo trabajo en Madrid. Y es que el triunfo en el primer partido de la final hizo buena la estadística que dice que el Barça nunca pierde una serie cuando gana el primer partido.

Navarro, indomable

Lleva desde los 17 años en el primer nivel y tiene 34. Media vida como profesional para seguir siendo el mejor. Es difícil encontrar, excepto en la NBA, jugadores de su edad que sigan siendo decisivos y que se mantengan en una estado de forma brillante. Pero el mejor jugador de la historia de la sección, el jugador más laureado del baloncesto moderno, no tiene freno. MVP de la final y octava Liga.

Navarro, con su liderazgo, condujo al equipo hacia el éxito, le hizo sacar el orgullo e hizo que sus compañeros se rebelaran contra los descreídos. No se debe subestimar nunca el corazón de un campeón.

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