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El presidente Josep Maria Bartomeu en el pasado Congreso Mundial de Peñas | GERMÁN PARGA - FCB

Cuando visita una peña, que ahora coincide siempre con una celebración de 50 años de antigüedad, se le ve feliz.

La verdad es que sí, mucho. Por varios motivos: porque te adentras en esa peña, descubres sus orígenes, el momento histórico y su contexto blaugrana... Pero eso no es nada en comparación con la determinación y convicción barcelonista de las personas con las que puedes pasar este día, el más importante de la historia de la peña y de la vida de tantas familias que, además de ser del Barça, han elegido vivir este sentimiento de forma compartida y asociada. Forma parte de nuestro ADN vivir y sentir el Barça juntos.

¿Qué diferencias observa entre los barcelonistas de un lugar y de otro, entre los más lejanos y los más cercanos?

Comparten por igual la esencia del barcelonismo, la lealtad a los colores y la forma de sentir, de vivir los partidos y todo lo que rodea el Club. Después está el carácter y la personalidad de cada rincón del mundo, pero no cabe duda sobre qué es lo verdaderamente importante: que el Barça hace feliz a la gente. A toda la gente, de todos los países, religiones, ideales, creencias, condiciones sociales o inclinaciones políticas; incluso en territorios en guerra, campos de refugiados, en países del tercer mundo o en las ciudades más avanzadas se viven los partidos del Barça con este plus emocional distinguible y auténtico. Y lo más destacado: que más allá del resultado o de la victoria puedes detectar este orgullo de pertenencia a un club diferente a los demás.

¿Por qué?

Porque nuestra historia y también este éxito social, que ahora es un fenómeno globalmente admitido, no se basan tanto en los títulos como en la tradición culé de ganar jugando bien al futbol prioritariamente, con deportividad, respeto, esfuerzo y honestidad. Ahora ocurre que, además de todo esto, lideramos el ranquin de títulos de los últimos años, pero nuestras peñas, que son más de mil, y también estos 152.000 peñistas que las integran, vienen de mucho antes, vienen de resistir épocas muy duras y difíciles no sólo para los marcadores sino también para sobrevivir y resistir en territorios y entornos en los que eran una minoría extraña.

La institución como tal, el Club que usted preside, ha mantenido una posición muy definida y puntualmente ha dado pasos para pedir el diálogo necesario.

Así debe ser en nombre y representación de nuestros socios. Dije precisamente al Congreso de Peñas, sobre Neymar, que ningún jugador puede estar por encima del Barça. Esto es lo mismo: el Barça es de los socios y representa Cataluña porque así ha sido desde que fue fundado hace 118 años. Esta condición es compartida y admirada por todos los socios, peñistas y simpatizantes de todas partes. Muchos de ellos, por ejemplo, me han agradecido que el Barça tomara la decisión de jugar a puerta cerrada el partido contra la UD Las Palmas el pasado 1 de octubre, como muestra de condena por los hechos que se están viviendo en Cataluña, y con la voluntad de hacerlo visible al mundo entero. En los días inmediatamente posteriores, intentamos aportar soluciones implicándonos en la plataforma por el diálogo. Concuerda con nuestra forma de ser y de hacer.

El verano blaugrana, con el estreno de Ernesto Valverde, la huida de Neymar y la pérdida de la Supercopa, no fue tranquilo. Sin embargo usted se mostró optimista y confiado desde el primer momento.

Aunque nadie sepa cómo acabará la temporada, puedo afirmar que el trabajo del nuevo entrenador, de la estructura técnica y la actitud de los futbolistas me inspiraron las mejores sensaciones. La pretemporada, no olvidemos, es para hacer pruebas, ensayos. Hemos de tener la misma dosis de paciencia que de ilusión. Hacía falta dar al proyecto, que en buena medida es diferente porque tiene otro técnico y también jugadores nuevos, un margen de tiempo y de confianza. Dicho eso, durante el curso lo normal es que haya momentos mejores y otros no tan buenos. He aprendido la importancia de llegar a los dos meses finales de competición en condiciones de ganar los títulos. Éste es el momento de la verdad.

¿Ha cambiado el rol que juegan las peñas en el entorno del Club?

Sí. Ha evolucionado mucho. Especialmente en los últimos siete años han ido aumentando su autonomía y autogobierno en beneficio de una personalidad colectiva que ningún otro club del mundo posee. Ahora, según los ránquines, somos el segundo club más valioso del mundo después del Manchester United. Yo digo que no, que el Barça es el primero porque no pertenece a una corporación empresarial, un grupo de inversión o un millonario del petróleo. Nuestras peñas, además, han emprendido un camino de modernización, se quieren adaptar al mundo, representar cada una de ellas los valores del club, ser una sede abierta a todos los socios, fomentar el deporte, la cultura, la solidaridad y convertirse en actores en su comunidad.

¿Cómo fue recibido en este colectivo un hecho tan excepcional como la renovación de Iniesta en este formato único en la historia del Barça?

Era la solución adecuada y el mejor reconocimiento para una carrera como la suya y para una persona de su dimensión humana y barcelonista. Precisamente Iniesta representa la Masia y la integración, el éxito y la humildad, el compromiso y el sentido de pertenencia, no solo a un club, sino a aquello que representa. Me consta que Iniesta ha visitado a lo largo de los años muchas peñas, y que sigue haciéndolo porque entiende el esfuerzo y la lealtad de sus integrantes. Más allá del palmarés increíble de Andrés, me alegra reconocer en él un peñista orgulloso de serlo.

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