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Muchas adversidades ha tenido que superar Paulinho Bezerra para llegar al FC Barcelona. Desde sus inicios, el futbolista brasileño no ha tenido un camino fácil y ha tenido que picar mucha piedra para estar donde está actualmente y tener la vida que tiene. Una experiencia vital de superación que el propio futbolista, ya azulgrana, ha explicado en una entrevista en profundidad a Barça TV, con motivo de su reciente fichaje por el Club.

Paulinho no esconde y explica que no ha tenido una vida fácil. Jugó al fútbol sala de los 5 a los 12 años, cuando dio el salto al fútbol 11. "Tuve una infancia difícil, porque mis padres no tenían recursos para mantenernos. Vivíamos en un lugar muy humilde, así que tuve unos inicios muy complicados. Por eso, llegar al Barça es un triunfo", asegura un Paulinho que, sin embargo, siempre ha tenido el apoyo familiar: "Mi madre siempre me acompañaba al fútbol. No teníamos muchos recursos, pero siempre me llevaba a entrenar y hacía lo que fuera necesario para conseguirme el material necesario. Siempre le estaré agradecido, porque ha sido una parte esencial en mi carrera".

Una primera experiencia europea desagradable

No sólo tuvo una infancia complicada, sino también una adolescencia y juventud. Especialmente cuando en 2006 saltó a Europa, concretamente a Lituania. Allí vivió un capítulo muy desagradable que lo marcó: "Fue una adaptación difícil, porque tenía 16 años y dejé la familia. Además sufrí racismo y preferí marchar. Cuando en 2008 volví a casa procedente de Polonia, comenté con mis padres que ya no quería jugar más al fútbol".

Un capítulo oscuro, sin embargo, que Paulinho pudo superar: "Estuve unas tres semanas en casa, sin hacer nada. Mi club de Brasil, pero, contactó conmigo, y después de muchas conversaciones y apoyo psicológico volví a jugar. Lo hice, pero, desde abajo, en la 4ª División".

Un camino de altibajos

A partir de aquí, la carrera de Paulinho comenzó a crecer. Primero pasó por Bragantino, un club sencillo de categoría inferior en el que volvió a ser feliz. Posteriormente, fue al Corinthians, donde comenzó a ganar títulos y vivió "cuatro años espectaculares". Su etapa en el Tottenham, que terminó en la finalización de la temporada 2014/15, no fue del todo positiva, especialmente en un segundo curso en el que no tuvo muchos minutos, pero le sirvió para decidirse a probar el fútbol chino, donde ha recuperado la confianza: "Futbolísticamente el primer año fue difícil, porque todo era diferente, pero me adapté y volví a ser yo. Mi familia, además, vivía tranquila y feliz".

Por todo ello, asegura que mantiene "un gran respeto y mucho cariño por la gente de allí". Precisamente fue en Guangzhou, su club de China, cuando pudo encontrarse por primera vez en su vida con el Barça. Fue en el Mundial de Clubes de 2015, en las semifinales. Ahora, dos años después, y después de muchas adversidades, ya forma parte del primer equipo del FC Barcelona.

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