fcb.portal.reset.password

El 12 de marzo de 1997, el Barça recibía al Atlético de Madrid en un Camp Nou lleno a rebosar. El partido correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey quedó grabado para siempre en la retina de todos los culés gracias a una remontada gloriosa (5-4). El equipo entrenado por Bobby Robson logró un meritorio empate a dos en el partido de ida en el Vicente Calderón, pero los 90 minutos en el santuario azulgrana dictarían sentencia.

Los primeros compases fueron un monólogo del equipo entrenado por Antic, con un hat-trick de Pantic los primeros 25 minutos. Pero el talento de Ronaldo Nazario emergió para poner el 2-3 (min 49), con dos goles en menos de cuatro minutos. Pantic, de nuevo, aumentó la diferencia (2-4). Pese al revés, el Barça y el Camp Nou no estaban dispuestos a bajar los brazos. El espíritu de superación permitió a Figo marcar el 3-4 con una volea desde la frontal, mientras que Ronaldo hizo creer en el milagro gracias a un tiro cruzado tras una asistencia de De la Peña (min 72). El destino tenía reservada una página de oro dedicada a Juan Antonio Pizzi. El delantero argentino convirtió en posible lo imposible: fusilando el portero colchonero en el minuto 82 en pescar un balón en el área pequeña y poner el 5-4 definitivo en el marcador. El estadio, inundado por la euforia, tembló tras levantar un partido que se había puesto muy difícil.

Esta remontada dejó huella en el ADN culé y el famoso "Pizzi, sos macanudo!" de Joaquim Maria Puyal ya es parte de la historia del Club. Aquella Copa del Rey se tiñó de azulgrana tras ganar la final ante el Betis en el Santiago Bernabéu.

Tocando el cielo

Esta efeméride se cumple en la misma semana que el Barça ha conseguido la remontada más gloriosa de la historia del fútbol europeo. El pasado miércoles, los de Luis Enrique fueron capaces de remontar un 4-0 ante el PSG, una hazaña inédita. El equipo culé llegó al descanso con medio trabajo hecho (3-0). A pesar de encajar un gol de Cavani en el minuto 61, la magia del Camp Nou combinada con la fe de los jugadores fueron un cóctel perfecto para poder marcar seis goles y tocar el cielo.
 

Volver arriba