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Rakitic, Jordi Alba i el trident celebren el primer gol al Benito Villamarín / MIGUEL RUIZ-FCB

Este equipo quiere la Liga, quiere salir en la foto final con el título en el centro. El escenario no era del todo favorable, existía el peligro de dejarse llevar por los nervios. Antes de comenzar el encuentro en el Benito Villamarín, el conjunto azulgrana sabía que el Atlético y el Real Madrid habían ganado por la mínima sus respectivos partidos. Ha tocado, pues, exhibir la madurez que tiene el vigente campeón para superar la presión. Ocupar el primer lugar de la tabla es un bien muy preciado a falta de dos jornadas y, contra el Betis, el equipo ha sabido tener paciencia para superar la portería de Adán en la segunda mitad.

El gol era necesario y el equipo de Luis Enrique lo ha buscado con insistencia. En la primera mitad no se ha disfrutado de numerosas ocasiones de gol, pero la intención de acercarse a la portería de Adán estaba bien presente. Un contragolpe finalizado por Rubén Castro y un cabezazo de Bruno han sido las dos opciones más claras de un Betis condenado a cerrarse, sobre todo después de la expulsión de Westermann -dos tarjetas amarillas por acciones sobre Messi y Rakitic. Con un jugador más, Neymar ha disparado dentro del área y ha conseguido combinar con claridad.

El gol, sin embargo, ha tenido que esperar a la segunda mitad. Para evitar sufrimientos excesivos, sólo se han tenido que jugar cuatro minutos de la reanudación. Messi, desde la frontal del área, ha hecho un centro a la espalda de la defensa. El balón se ha colado entre Pezzella y Adán, ofreciendo a Rakitic la oportunidad de marcar a portería vacía.

El 0-1 era el escenario deseado. Había que buscar el segundo gol y sentenciar el encuentro ante un Betis con pocos recursos para acercarse al área de Bravo. El tridente ha combinado con generosidad, entrando dentro del área pero sin acierto final. Suárez, en el minuto 63, disparó solo dentro del área pero el balón ha topado con el cuerpo de Adán.

El pichichi de la Liga no quería irse del Benito Villamarín sin su gol. Un hecho que se ha convertido tan habitual como necesario. Y el 35º tanto del uruguayo en la competición regular -el 54º en una temporada magnífica- ha llegado en una acción posterior cuando ya se entraba a los diez últimos minutos. Asistencia de Messi y, en el uno contra uno, definición de auténtico goleador. La lesión de Bravo y la entrada de Ter Stegen -que este sábado ha celebrado 24 años- para jugar los últimos minutos ha sido la última novedad de un encuentro que ha terminado tranquilizando el corazón del aficionado azulgrana -dolido por la reciente ausencia de Manel Vich- y deja la Liga igual de ajustada. Sólo faltan 180 minutos para poder revalidar el título.

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