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Leo Messi, muy solicitado entre loss más pequeños de Tbilissi / MIGUEL RUIZ - FCB

Eran las 16 horas cuando la expedición del FC Barcelona aterrizaba en la pista del aeropuerto internacional de Tiflis. El sol y las altas temperaturas -superando de largo los 30 grados- han recibido a los culés en la capital de Georgia. Una ciudad que desde el primer momento ha demostrado tener muchas ganas de recibir al Barça. Y es que los azulgranas nunca habían visitado Tiflis. A la llegada de los jugadores a la puerta del hotel les esperaba una multitud de fans. Carreras de los más pequeños entre los vehículos que se acumulaban en la calle del hotel, y cánticos entre los más grandes. El objetivo no era otro que ver de cerca a los campeones de Europa.

Tiflis acoge la final de la Supercopa de Europa entre el Barça y el Sevilla, con un estadio, el Dinamo Arena, con capacidad para 54.000 espectadores. Una ciudad de contrastes y de tráfico algo caótico. Después de algunos años convulsos posteriores al fin de la URSS, el país empieza a asomar la cabeza, políticamente más tranquilo y económicamente más estable.

Las camisetas del Barça se han paseado durante todo el día por las calles de Tiflis, y todas se daban cita en el mismo punto: la puerta del hotel de concentración. Los aficionados hacían guardia esperando ver a sus ídolos, y lo han podido volver a hacer cuando el equipo se ha desplazado al estadio Boris Paichadze para hacer el último entrenamiento previo a la final.

Una vez en el escenario del partido, la expectación no ha decaído. Miles de aficionados rodeaban el recinto, perfectamente engalanado para la ocasión. Ya dentro del terreno de juego, los gritos de los fans se podían escuchar a pesar de la magnitud del espacio. Dentro, en la tribuna, la prensa también se ha volcado con la visita culé. Además de los medios habituales de Barcelona y Sevilla, muchos periodistas esperaban la presencia del Barça. Los turcos, vecinos de los georgianos, aprovechaban la ocasión de tener cerca Arda Turan; los brasileños, por su parte, centraban sus crónicas en la ausencia de última hora de Neymar Jr.

La nota de color habitual en este tipo de citas la ha puesto un seguidor georgiano. Vestido con la camiseta de la selección nacional, y luciendo una serie de suvenires con los colores de su país, se ha paseado por la tribuna del estadio celebrando la presencia en el principal estadio de Georgia de los dos campeones europeos. Sin duda, la llegada del Barça a terreno georgiano ha sido tan movida como esperada.

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