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El Levi's Stadium se llenó para ver el Barça-Manchester / MIGUEL RUIZ-FCB

En California, la afición celebra incluso los goles anulados. Ha sucedido en el minuto 60, cuando Luis Suárez ha marcado el que podría haber sido el primer gol blaugrana. El árbitro ha levantado la mano, censurando que el tanto subiera al marcador, pero el público, inmutable, ha seguido gritando con la misma pasión.

En Estados Unidos, el fútbol se vive de otro modo. Primero como diversión, después con el entusiasmo poético del fútbol total. “Let’s go Barça”, gritan los culers, a quien no les importa compartir grada con la afición del Manchester United.

Un partido de cualquier deporte profesional en América, significa una jornada festiva entre barbacoas a las afueras de los estadios y jaleo familiar. Aquí el fútbol crece al tiempo que se cuela en la vida de los aficionados. El estadio de los San Francisco 49ers, donde lucia el sol con fuerza, se ha convertido en un hervidero en el que se han dado todos los factores para hacer del Barça – Manchester United, uno de los acontecimientos del verano en Santa Clara y entre la comunidad blaugrana de Estados Unidos.

Se ha puesto en escena la parafernalia de las grandes ocasiones: Ha sonado el preceptivo himno de Estados Unidos, la Guardia Nacional a ondeado la bandera de la Unión, y la sala de prensa se ha puesto en pie. Juegan dos campeones de Europa. Juegan las estrellas del soccer, el deporte de moda; más aún, si cabe, después de que la selección nacional femenina conquistara el mundial en Canadá.

Ambiente eléctrico

Cuando a los pocos minutos de juego, Luis Suárez, quien siempre juega mirando a portería, ha chutado al palo, la afición blaugrana de América lo ha querido un poco más, si tal cosa es posible. Al delantero uruguayo le corean al nombre cual mito viviente. Suárez, concentrado, ha seguido lanzando a puerta, pero la suerte, esta vez, parece que no ha estado de su lado.

El ambiente se ha electrificado con los goles del United, pero para la afición blaugrana de aquí, el resultado no parecía un problema. Disfrutar del juego del equipo, ha sido suficiente para provocar una estrepitosa grito que no ha dejado de sonar ni un sólo momento: “Let’s go Barca”; “Visca el Barça”, gritaban otros. Todos unidos por una misma idea: el Barça, aunque pierda, como en esta ocasión.

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