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Aleix Vidal, durante la entrevista / MIGUEL RUIZ-FCB

La historia de Aleix Vidal con el FC Barcelona no es la de un amor a primera vista. Más bien es la consolidación de una relación vivida a distancia, a fuego lento, después de un primer flirteo que no terminó de salir bien. Han sido necesarios muchos esfuerzos -más de una década en 12 equipos diferentes- para que ambos unieran fuerzas ahora.

Hay que remontarse hasta el 2001 para encontrar ese primer contacto. Aleix Vidal tenía sólo 11 años cuando despertó el interés del club azulgrana, que le incorporó al Infantil B, donde tendría a Jordi Alba como compañero. Aquella primera estancia en el Club se enmarca tras haber despuntado en el CF Valls, equipo ubicado a sólo siete kilómetros de su Puigpelat natal. "En mi pueblo sólo había una pista de fútbol sala de cemento, pero no jugábamos nunca allí. Jugábamos en la plaza, frente a una puerta... Cuando eres un niño, cualquier cosa te sirve", recuerda ahora.

La suya podría haber sido la historia de un niño prodigio, que con 11 años aterriza en el Barça para acabar triunfando años más tarde en el primer equipo. La vida, sin embargo, a veces presenta obstáculos que hay que ir superando. "Ahora ya no, pero entonces se creía que lo que necesitaba el Club era a gente de mayor tamaño, a jugadores más altos", explica, sobre los motivos de su adiós de la cantera culé.Soy una persona luchadora y nunca tiré la toallaDespués vendrían muchos años de picar piedra. El equipo siguiente sería el Cambrils, desde donde volvería a llamar la atención de un grande, esta vez el Real Madrid. "Una persona vinculada al Madrid me vio, me hicieron una prueba y me ficharon. Fue mi primera experiencia lejos de casa. Viví un año solo allí, en una residencia que tenía el Club. Desde el primer momento sabía que en el Madrid era casi imposible que triunfara", reconoce. Fue una temporada difícil para el tarraconense, cada vez más consolidado como un jugador de banda, después de haber sido hasta entonces un jugador eminentemente ofensivo: "Durante el año no estaba jugando mucho y tuve conversaciones con mi padre porque quería volver antes a casa.

Finalmente, el Madrid quería que continuara y ofrecieron trabajo también a mis padres. Yo pensaba, sin embargo, que lo mejor para mí y para mi familia era que no se movieran de donde estaban. No era necesario hacer este sacrificio. No eran unas cantidades para movilizar a toda la familia".

Vida más allá del fútbol

Seguiría al Madrid una nueva estancia en Cambrils y posteriormente una etapa en el juvenil del Reus. Es durante esta época cuando Aleix Vidal dedica su tiempo libre a hacer los módulos de formación profesional de electricista y fontanero. "Nunca he sido una persona amiga de los estudios y en estas categorías, tan joven, no ganas mucho dinero y tienes que buscar alternativas para poder hacer las cosas que te gustan", razona. Afortunadamente, el fútbol le concede una nueva oportunidad.

Dispone de minutos en el primer equipo del Reus, entonces en Tercera, y acaba fichando por el Espanyol. Desde allí fue cedido primero al juvenil de la Damm y, un año más tarde, al Panthrakikos de la Superliga griega, su debut en una categoría de más alto nivel. Tiene 17 años y es su octavo equipo. "No era un Primera como los de aquí, pero aquella experiencia, aunque no jugaba mucho y vivía otra vez solo, me sirvió para coger mucha madurez personal", explica.

En 2009 Aleix Vidal decide no seguir en el Espanyol, que lo había cedido durante dos temporadas consecutivas. Espera una propuesta mejor, pero acaba recalando en la Pobla de Mafumet, filial del Nàstic. "Tengo que estar muy agradecido a Santi Coch, el entrenador de la Pobla, porque me esperó e hizo un gran esfuerzo por mí. Yo quería ver si salía algo mejor, pero no fue así", reconoce, sin que le caigan los anillos. Fue un buen año para él: "Me salieron buenos partidos y acabé entrenando y debutando con el Nàstic en Segunda A, que ya es una división muy fuerte". Desgraciadamente, sufre un nuevo revés al ser descartado por el primer equipo para la temporada siguiente.Ahora estoy aquí y creo que es imposible ir a másSu buen papel durante todo aquel curso, sin embargo, había tenido recompensa. Se incorpora al Mallorca B, donde firma otro buen año, paso previo a su fichaje por el Almería. Si hay un momento en su carrera deportiva en el que Aleix Vidal es consciente de que ha llegado su hora, es éste. El trampolín que supone dejar Mallorca por Almería lo marcará eternamente. "Cuando me llamaron yo sabía que era para ser jugador del B, pero sólo les pedí poder hacer la pretemporada con el primer equipo", resume.

Sólo pedía una oportunidad y no la desaprovechó: "En el fútbol siempre hay excepciones, pero normalmente necesitas una persona que te otorgue confianza. En mi caso fue Lucas Alcaraz, con quien tuve sintonía desde el primer día. Si no hubiera sido por él ahora no estaría donde estoy". El Almería B sólo lo disfrutó un partido..., en el que marcó dos goles. El salto esperado era, ahora sí, una realidad.

Subió a Primera con el Almería y allí se consolidó como una pieza clave. Después, tocaría el cielo europeo de la Europa League como jugador del Sevilla, su duodécimo equipo, antes de volver a Can Barça. "Me ha costado mucho trabajo llegar hasta aquí. Supone mucho esfuerzo, pero si trabajas de forma constante y te lo crees, es posible. Soy una persona luchadora y nunca tiro la toalla, aunque pasé por muchos equipos con poco nombre. Ahora estoy aquí y creo que es imposible ir a más", afirma. Palabra de un picapedrero.

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