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Gol del Barça contra el Rayo. FOTO: MIGUEL RUIZ-FCB.

El Barça ha superado con solvencia la siempre exigente prueba del Estadio de Vallecas. Como era de prever, se encontró a un Rayo extremadamente atrevido. Ha habido mucha igualdad durante la media hora inicial, hasta que los goles de Messi y Neymar en un minuto y medio han decantado la balanza. Muy serio ante un rival con diez durante buena parte del segundo tiempo, el conjunto que dirige Luis Enrique ya no daría opción a la sorpresa y refuerza su liderato en la Liga. Con un nuevo récord incluido: el de imbatibilidad de Claudio Bravo, que en siete jornadas todavía no ha encajado.

Inicialmente, como en las últimas visitas a Vallecas, la presión alta del Rayo obligaba a salir al Barça más en largo que de costumbre. Había muchos balones divididos, acumulación de hombres en el centro del campo y el partido abierto. Jugaban de tú a tú los hombres de Paco Jémez, que han dispuesto de una buena ocasión con un disparo lejano de Bueno bien respondido por el récordman Bravo (min 8). Poco después, era el portero local Toño quien salvaba el gol de Messi, asistido por Neymar (min 13).

El encuentro era tácticamente apasionante. Los dos equipos plantaban la retaguardia casi en el centro del campo, dejando muy pocos espacios en la medular y muchos metros vacíos por detrás de la defensa. Alto riesgo. Sobre todo habiendo Leo Messi. El Barça ha encarrilado los tres puntos en dos minutos mágicos. Del 34 al 36. Primero, un veloz Messi -al que le acababan de anular un gol- bajó un pase largo de Piqué y batía a Toño con una vaselina marca de la casa. Luego era Neymar el que marcaba el segundo en una jugada iniciada por Xavi, bien prolongada por Munir.

Antes del descanso, el propio Munir llegó solo ante el portero, con Neymar al lado. Ha optado por driblar a Toño y éste le ha cazado dentro del área, pero la acción no ha sido sancionada. Piqué se había convertido ya en el mejor aliado de los delanteros azulgrana. El valiente Jémez realizaría dos cambios en el descanso y aparecería en la reanudación con una defensa de tres hombres. Después de eso, los dos equipos acumulaban más jugadores en ataque y el partido se rompía por momentos. Y Bravo tuvo que intervenir con dos nuevas paradas de mérito.

Quedaba trabajo por hacer. Ayudó que Morcillo viera la segunda amarilla por una entrada por detrás a Neymar en el minuto 60. Ahora sí, el Barça tendría la situación bajo control. Creaba peligro por la izquierda, donde actuaba como novedad Mathieu. Toño y la poca puntería azulgrana salvarían al Rayo de la goleada en el tramo final. Y es que Messi ha perdonado lo que no es frecuente en él. El récord de Zarra tendrá que esperar un poco.

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