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Gol de Messi contra l'Espanyol. FOTO: VÍCTOR SALGADO-FCB.

Leo Messi, quién si no, ha sido protagonista del derbi correspondiente a la 14ª jornada de Liga. El crack dio la vuelta al partido con dos golazos justo antes y justo después del descanso. Desatascaba así un primer tiempo poco agradable con un Espanyol rocoso, conservador y que se ha adelantado al principio. Los periquitos resistieron 45 minutos. En la segunda parte han sucumbido ante un Barça crecido y abrigado por su '10', nuevamente trigoleador.

Después de doce minutos de dominio absoluto azulgrana ante un Espanyol ordenado, el partido quedaría marcado por el gol de Sergio García en el minuto 12, precedido por una más que posible falta de Caicedo a Busquets y definido con categoría por el delantero españolista. Esta diana le ha hecho daño al Barça. En los instantes posteriores seguiría controlando el esférico, pero sin la clarividencia necesaria para desarticular la poblada defensa perica. Los visitantes se cerraban casi en su área y seleccionaban el momento oportuno para salir a la contra. Y han tenido un par de buenas para firmar el 0-2.

A partir de la media hora, con el rival más cansado y predispuesto a ralentizar el juego, el Barça empezaría a materializar la posesión en ocasiones. La primera, una falta de Messi al larguero (min 30). El equipo ha seguido rondando el gol con un cabezazo de Piqué centrado (min 32), un disparo de Suárez fuera (min 33) y un remate a bocajarro de Alba al cuerpo de Casilla (min 35). Cada vez se sentía más amenazado el portero españolista. Y en estas, apareció el genio. En el último minuto del primer tiempo, Messi recogió el balón en la frontal y, rodeado por un bosque de defensas, lo colocó lejos del alcance del portero gracias a un efecto imposible. Un golazo. Clave.

La reanudación estuvo acompañada de polémica. Neymar enfilaba el camino del área cuando Bailly le ha hecho caer siendo último hombre. La acción no ha sido sancionada y el Camp Nou se ha encendido. Pero de la indignación se pasó al éxtasis en un visto y no visto. El causante, su ídolo. En el minuto 50, Messi se apuntaba el 2-1 con un túnel y un lanzamiento con la derecha. El argentino había hecho lo más difícil. Sacrificado en defensa e imperial en ataque, había derrumbado el muro con dos jugadas excepcionales. Sin tiempo para que el Espanyol se levantara, Piqué marcaba el tercero al cabecear un centro de córner (min 53).

El Barça, con carácter, respiraba, mientras que el Espanyol, por fin, se abría. Ahora sí, el conjunto azulgrana, en plena mejora colectiva, encontraba huecos. No tenía nada que ver con el primer tiempo. La entrada de Iniesta dotaría de aún más control al fútbol culé, agresivo en la recuperación. Jugaban a placer los locales, eso sí, sin hacer intervenir demasiado a Casilla. Y lo han tenido fácil para marcar el 4-1, obra de Pedro tras un pase larguísimo de Jordi Alba (min 78). El canario también participaría en el quinto, obra del omnipresente Messi. Una nueva actuación superlativa del argentino en un derbi convertido en festival culé.

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