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Gol de Messi contra el Apoel. FOTO: MIGUEL RUIZ-FCB.

Muy reforzado ha salido el Barça de Nicosia en la quinta jornada de la Liga de Campeones. Ha vencido y ha convencido. El 0-4 definitivo ha reflejado la superioridad de los azulgrana, que se han rearmado de confianza. Han ganado con su estilo ante un Apoel ultradefensivo. La primera obra de arte como culé de Luis Suárez ha abierto la lata y Leo Messi se ha exhibido con otro hat-trick. Esta vez superaba a Raúl como el máximo goleador de la historia de la competición.

Desde el primer minuto ha estado muy concentrado al Barça. En el segundo ya disponía de la primera gran oportunidad en las botas de Messi, rechazada por los pies del portero Urko. El equipo presionaba muy arriba al Apoel y se mostraba dominador, intenso y vertical. Con el rival encerrado en su campo (o en su área), Messi y Rakitic se han inventado una jugada que culminó Luis Suárez con un disparo al cuerpo de Urko (min 17). Poco después era Jordi Alba el que remataba alto un nuevo centro genial del '10', decantado a la derecha.

Era un monólogo absoluto azulgrana. Y se jugaba únicamente en terreno chipriota. El muro local ha caído con la maravilla de Luis Suárez. En el minuto 27, recibía el balón en la frontal, de espaldas a la portería, y se deshacía de su marcador con un toque de tacón para definir con categoría ante Urko. El primer gol del uruguayo de azulgrana. Un golazo. A partir de aquí todo haría bajada para el Barça. Diez minutos más tarde, Messi firmaba el 0-2 desviando un disparo de Rafinha, tras una buena acción colectiva. Una diana de récord. Mandaban con autoridad los visitantes, muy reconocibles.

Nada cambiaría en la reanudación. El Barça seguiría acosando a Urko, con ocasiones nítidas como la de Pedro (min 51) o la de Messi, que se ha convertido en el 0-3 gracias a un toque delicado con la derecha (min 58). Otro gol fruto de recuperación en fase de creación. Y es que atacaban y defendían de forma compacta los de Luis Enrique. Con el partido resuelto, el técnico asturiano movería el banquillo. Ter Stegen, espectador todo el rato, ha sacado una mano sensacional en un disparo de De Vicenti (min 65).

Jugaría el Barça los últimos veinte minutos con diez hombres por la doble amonestación de un Rafinha que estaba rindiendo a un alto nivel como interior. Consecuentemente, Busquets entraba por Suárez. Pero el Apoel también se quedaría con uno menos en el minuto 83 por la expulsión de un duro Guilherme. Quedaba, sólo, el tercero de Messi -un regalo de Pedro y Xavi- para cerrar una noche redonda de los azulgrana en Chipre.

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