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L'equip, celebrant el tercer gol a Vila-real.

L'equip, celebrant el tercer gol a Vila-real. FOTO: MIGUEL RUIZ-FCB.

El Barça sigue aferrado a la Liga gracias a su corazón. La situación en el Madrigal era crítica. Destrozado anímicamente por la muerte de Tito Vilanova y golpeado doblemente por dianas del Villarreal, se ha levantado y terminó remontando con dos autogoles locales y otro de definitivo de Messi. Una noche triste y extraña en la que los azulgrana han llevado el peso del partido y finalmente, con algo de fortuna, obtendrían un meritorio premio.

Todavía compungidos por el minuto de silencio en recuerdo a Tito, los jugadores han salido como le gustaba a su ex entrenador: dominadores e intensos en la presión. Al principio Messi ya adquiría mucho protagonismo y, en el minuto 16, Asenjo le ha salvado con el pie una oportunidad clarísima. El Barça combinaba con paciencia, mientras que el Villarreal hacía todo lo contrario. Su juego era muy vertical y veloz, sobre todo con la prematura entrada de Pereira por el lesionado Perbet. Bajo la dirección de Cani, las llegadas de los amarillos llevaban siempre sensación de peligro.

El Villarreal acumulaba hombres en la retaguardia, una línea que le costaba superar al Barça. No se lo pensaba mucho en disparar desde lejos, sin suerte entre un bosque de piernas. A veces, Alexis se fugaba con habilidad por la derecha y uno de sus centros lo estuvo a punto de aprovechar Xavi, pero su disparo se topó nuevamente con un defensor (min 40). El partido se ha roto en estos compases finales del primer tiempo y, como en otras situaciones que esto ha sucedido, el perjudicado ha sido el Barça.

Primero Bartra salvó el gol de Aquino casi sobre la línea y, a continuación, en la última acción del primer acto, Cani resolvía con categoría una rápida transición del Villarreal. El 1-0 trajo a un Barça más revolucionado en ataque en la segunda mitad. Y, como en la primera, Asenjo neutralizó una incursión de Messi (min 51) y posteriormente un lanzamiento de falta (min 53). Y la efectividad la ponía el Villarreal, ya que en su primera aproximación, en una nueva contra, Trigueros marcaba el segundo con un cabezazo impecable.

El Barça, con la entrada de Cesc y Tello, seguiría insistiendo ante un contrario cerradísimo. Se había retrasado tanto que un centro de Alves se lo ha introducido en propia portería Gabriel (min 64). El miedo estaba en el cuerpo del Villarreal. Y también el infortunio. Y es que se ha marcado un segundo autogol, en este caso obra de Musacchio en un nuevo centro de Alves.

Los groguets se hundirían y el Barça firmaría la remontada gracias a una triangulación entre Busquets, Cesc y Messi culminada por este último con un disparo con la derecha. Todo el equipo se uniría mirando el cielo. No se rinde. Una remontada con orgullo y luchada hasta el último segundo. No podía ser de otra manera, no podían fallarle a Tito Vilanova.

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