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Messi, durante el 3-4 en el Bernabéu / FOTO: MIGUEL RUIZ-FCB

Ya está aquí. 63 días después de tumbar a la Real Sociedad en la ronda de semifinales, Mestalla acoge la gran final de la Copa del Rey contra el Real Madrid. No será una final habitual. El partido en Valencia se presenta sin un favorito claro, con dos equipos aparentemente en dinámicas opuestas y repleto de ausencias en ambos bandos.

Por un lado, el conjunto azulgrana llega a la decisiva cita después de haber encajado dos dolorosas derrotas que le han eliminado de la carrera por la Champions y le han complicado la vida en la Liga. Nada que ver con la situación del Madrid, que sobrevivió a la eliminatoria con el Dortmund y que ahora, después de dos derrotas consecutivas, parece haber resucitado en Liga.

Los últimos resultados indican a priori dos dinámicas opuestas. En este sentido, las circunstancias se asemeja a las vividas antes del 3-4 en el Santiago Bernabéu. El Barça venía de caer en Anoeta y Valladolid... y terminó asaltando el feudo blanco en uno de los partidos más espectaculares de la última década. También hubo victoria culé en el partido de la primera vuelta en el Camp Nou (2-1).

Así, pues, ¿qué tiene más importancia? ¿Los resultados más recientes en Champions y Liga o los últimos precedentes entre ambos equipos?

Favoritismos al margen, la final de Valencia está marcada por las ausencias a las que deberán hacer frente un equipo y otro. Gerardo Martino no podrá contar con Valdés, Dos Santos ni Cuenca y todavía no sabe si tendrá a Piqué, Bartra y Puyol, dudas hasta última hora en una defensa culé bajo mínimos sin ellos.

Tampoco pintan mejor las cosas en la casa blanca. El Real Madrid tendrá que afrontar la final sin su crack Cristiano Ronaldo y sin Marcelo y Khedira, y con Sergio Ramos forzando para estar. También se la perderán Arbeloa y Jesé, lesionado de larga duración.

En Valencia se citan el Rey de Copas (Barça, 26 títulos) y el rey en finales (Madrid, 38 finales). Hace tres años, los blancos salieron campeones de Mestalla. Ojalá esta vez sea el turno del Barça. Una noche de traca.

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