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Altimira, Vilanova y Roura, con la Liga en el Camp Nou / FOTO: MIGUEL RUIZ-FCB

Tito Vilanova, Jordi Roura y Aureli Altimira son gente de pueblo, sencilla, que habla sin rodeos. Se conocen desde que son adolescentes, han pasado muchas horas juntos y han compartido experiencias en la Masía, los equipos inferiores del Barça y saben lo que es tener que buscarse la vida fuera para continuar haciendo lo que más les gustaba, jugar al fútbol. Pep Guardiola les volvió a unir para formar parte de la estructura técnica del primer equipo del Barça.

En el año 2012, con el adiós de Guardiola, los tres dieron un paso adelante. Pocos podían aventurar que la Liga 2012/13 terminaría siendo la mejor de la historia azulgrana. Ahora, en una conversación para la REVISTA BARÇA de la que reproducimos algunos extractos, Vilanova, Roura y Altimira hablan abiertamente de cómo han vivido este año. Desde el hito de los 100 puntos hasta cómo afrontar la grave enfermedad del primer entrenador.Tito: "La dificultad ha sido no tener a nadie detrás en la clasificación que nos presionase más tiempo"

La cifra de los 100 puntos en la Liga enorgullece al cuerpo técnico azulgrana, pero creen que lo que realmente es destacable del curso azulgrana es el espíritu competitivo del equipo a pesar de tener la Liga muy bien encarada desde diciembre. "Nos hemos quedado cortos. La dificultad ha sido no tener a nadie detrás que nos presionara más tiempo. El año que el Madrid hace 100 puntos, nosotros hacemos 91, y cuando nosotros hacemos los 99, el Madrid hace 96. Una vez fuimos campeones de Liga lo más normal era haber perdido algún partido y no haber llegado a los 100 puntos. Esto demuestra claramente el espíritu competitivo que tiene el equipo", declara Vilanova.

Roura añade: "Se dice fácil, ¡pero 100 puntos es una animalada! Seguramente podremos ganar otras Ligas, pero igual 100 puntos no los podemos hacer, y no podíamos dejar pasar la oportunidad, un profesional no puede dejarla pasar". "El otro día leí una comparativa -añade el Tito-, y el Barça ha ganado Ligas con 68 o 70 puntos, y la mayoría con 80. 100 son muchos puntos. Es muy difícil mantenerse y ganar cada año, esto no ocurre en otros deportes. El campeón de la NBA difícilmente repite, y si la Champions no la ha ganado nunca un mismo equipo dos años seguidos por algo será".Altimira: "Marcamos en verde los partidos ganados, en naranja los empatados y en rojo los perdidos. Pasa el año, lo vas viendo todo verde y ves que vas por el buen camino"

Aureli Altimira explica que, a pesar de la diferencia, y que habrían podido superar los 100 puntos con un poco de suerte (como lamentan aquellos goles en el último minuto en el campo del Celta, o de San Mamés), no tenían "la sensación de que la Liga estaba ganada". En su despacho cuelga cómo va la clasificación: "En verde los partidos ganados, en naranja los empatados y en rojo los perdidos. Va pasando la temporada y lo vas viendo todo verde y ves que vas por buen camino, pero también marco la diferencia con el segundo clasificado y en la segunda vuelta la diferencia ha sido siempre la misma. El Madrid no perdía nunca, nosotros pinchamos algún partido, pero el segundo no aflojaba y por tanto ves que el tema no está cerrado".

"El día del Betis, sin ir más lejos", recuerda Roura. "Ese día, si perdíamos, se podía dar la situación de llegar al Calderón con sólo 2 puntos de diferencia. Era ficticio, si quieres, porque ellos tenían dos partidos más, pero habría podido dar esta situación". El verdadero peligro hubiera sido que el Madrid pudiera llegar a creer. Tito Vilanova añade: "La sensación que había dentro es que los teníamos a 11 puntos, pero que en el momento que nosotros bajáramos el ritmo y perdiéramos un poco más de diferencia, se lo creerían, desde allí harían fuerza y nosotros teníamos que ir al campo del Athletic Club, del Espanyol, del Atlético de Madrid...".

Un buen inicio, clave

Vilanova y Roura coinciden en que arrancar bien ha sido clave para lograr la 22ª Liga del Barça. "Comenzar bien la primera vuelta era muy importante y era la gran dificultad. Hasta ese momento, los jugadores me habían visto como segundo entrenador y estaba el cambio y la duda de cómo me aceptan como primero. No es lo mismo ser segundo en un lugar y llegar a otro equipo como primero. Aquí, el mismo jugador al que te diriges quieras o no te ha visto antes como segundo", afirma Vilanova.

Según Aureli, este cambio de rol no supuso ningún problema para los jugadores. "Desde las primeras charlas ya se veía que veían a Tito como primer entrenador. Por la atención que prestaban, se veía que los jugadores se creían lo que decía y que estaban convencidos de que él era el líder del vestuario".

Tito cree que su talante facilita esta transición. "Quizá por mi carácter, yo tampoco tenía una relación con ellos como segundo de mucha proximidad o de colegas, siempre había marcado una distancia, y, ya digo, creo que es por mi manera de ser. Esto al final fue una ventaja", opina.Tito: "Lo que decidió el Club cuando enfermé es algo que sólo podía pasar aquí. Estoy convencido que en otro sitio habría sido imposible"

En diciembre llega la peor noticia del curso: Tito ha recaído de su enfermedad y tiene que volver a pasar por el quirófano. "Es algo que viene súbitamente, no nos lo esperamos..., y se deben tomar decisiones", comienza diciendo Roura. Tito Vilanova recuerda los momentos más duros de la temporada: "Cuando tienes una enfermedad así siempre hay una posibilidad de recaída, pero en mi caso daba la sensación de que no pasaría. Todo había salido modélico y perfecto en el momento de la operación. El Club tenía una decisión muy complicada y yo lo habría entendido y apoyado si la decisión hubiera sido otra y hubieran querido poner otro entrenador".

Pero la decisión del director deportivo y de la directiva no presenta ninguna duda. El presidente Sandro Rosell y Andoni Zubizarreta ratifican que Tito sigue y seguirá siendo el entrenador y que Jordi Roura lo sustituirá mientras dure su ausencia. "Lo que decidió el Club sólo podía pasar aquí, debido a que mucha gente nos hemos criado en esta casa, muchos jugadores se han hecho en esta casa y la gente del ‘staff’ somos de aquí, y por eso se pudo hacer. Pero estoy convencido de que en otro club habría sido imposible", asegura Tito Vilanova.

Tito, sin embargo, sigue manteniendo las riendas desde la distancia, cuando el tratamiento le obliga a viajar a Nueva York. Su presencia en los Estados Unidos implica tener que tomar decisiones sin ver lo que pasa en directo. Con todo, la comunicación fue muy fluida. Las nuevas tecnologías y un simple teléfono permitieron a Tito estar siempre en contacto permanente con sus colaboradores. "La toma de decisiones era igual que si Tito hubiera estado ahí, teníamos un hilo directo", explica Roura.

Tito: "Veía mejor los partidos yo que ellos"

Los técnicos desmontan el mito del WhatsApp. "Lo que hacíamos -explica Tito- es cada cuarto de hora o veinte minutos comentar como lo veíamos por teléfono directo (con una línea de teléfono fijo para evitar problemas de cobertura) ya partir de ahí tomar las decisiones, como si estuviéramos sentados los tres juntos".

Tito da más detalles de cómo fue el funcionamiento y la gestión interna durante su ausencia física. "Estuve siempre siguiendo el equipo y participando de las decisiones, la única diferencia con respecto al año anterior era la distancia. El hecho de estar en Nueva York me impedía estar aquí, pero yo hacía vida normal, paseaba, iba a ver el baloncesto, el hockey, y si hubiera estado en París habría venido todos los partidos. El año anterior pasé por el mismo proceso, haciendo 'quimio' y radio y viniendo a los entrenamientos, y si hubiera estado ahí habría hecho lo mismo. Ahora, la distancia no me impedía ver los entrenamientos, me enviaban la información a través de una nube de internet, y desde allí les daba mi opinión. Los partidos los veía por la televisión y los veía yo mejor que ellos".

Finalmente, Vilanova vuelve a Barcelona y el equipo gana la Liga de los récords. Es hora de hacer balance y los tres reconocen haber aprendido mucho. "Hombre, ¡el que más ha aprendido soy yo! Porque soy el que entra nuevo en el ‘staff’, relata Roura. Tito Vilanova se muestra especialmente satisfecho "de haber sido francos e ir siempre de cara con los jugadores. Ninguno de ellos podrá decir que Tito, Jordi o Aureli les ha engañado. Sabemos que si les engañas un día habrás perdido toda tu credibilidad. Creo que es lo que hemos hecho y lo que tenemos que seguir haciendo".

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