fcb.portal.reset.password

Pedro, autor de l'1-1. FOTO: MIGUEL RUIZ-FCB.

El Barça ya vuelve a estar en las semifinales de la Liga de Campeones tras deshacerse de un París Saint Germain letal ofensivamente, que le ha exigido al máximo y que ha acabado en la cuneta por el valor doble de los goles en campo contrario. Privado de ofrecer su versión más brillante, el equipo ha sabido resistir cuando estaba contra las cuerdas, rehacerse y conservar. Ha visto la luz con la entrada heroica de Messi. Él iniciaría el gol decisivo de Pedro.

Tensión de Champions

Tito Vilanova resolvía las incógnitas iniciales reservando a Messi en el banquillo y apostando por Adriano como central junto a Piqué. El Barça, que habría podido adelantarse en el primer minuto con un lanzamiento de falta de Xavi que medio estadio ha celebrado, saldría intenso, pero nervioso. Eran dos equipos atrevidos en la presión, lo que pronto ha provocado un susto para los locales en una atípica pérdida de Busquets, bien rectificada por Piqué delante Lavezzi. De hecho, las imprecisiones en la zona de creación han sido el gran quebradero de cabeza del Barça durante el primer tiempo. Se ha parecido bastante a la media hora inicial en el Parque de los Príncipes.

Resistencia culé

Se veía a un PSG inconmensurable en el juego aéreo, de buen trato para la pelota y vertical. Así, superaba las líneas azulgranas con cierta facilidad. Suyas han sido las aproximaciones más intimidatorias del primer tiempo. Principalmente lo probaba en disparos lejanos. Valdés mantenía con vida al equipo. La ocasión que ha salvado a Lavezzi en el minuto 24 ha recordado a la de Drogba en las semis del 2009. Sufría el Barça cuando no tenía el balón y tenía que recogerse para neutralizar las rápidas transiciones del rival, que, eso sí, a veces se partía en dos. El Camp Nou, poco acostumbrado a las dudas en sus hombres, respondía animándoles. La virtud culé ha sido la de aguantar, con un Alba perfecto en la corrección e Iniesta desequilibrante en ataque.

Messi al rescate

Mucho más efectivos se han mostrado los visitantes en la reanudación. En la primera contra que han tenido, Pastore se ha escapado por velocidad y batió a Valdés con un toque sutil (min 50). Rápidamente aparecía a calentar Messi. El argentino entraría en el minuto 61, junto con Bartra por un Adriano 'tocado'. Una carga de moral impagable para sus compañeros y la afición. Con el '10' sobre el césped, el campo hacía bajada a favor del Barça. Las sensaciones eran otras. Ahora sí, el portero Sirigu se sentía amenazado. Messi iniciaría la jugada del 1-1: le acompañaría Villa, centrado, para dejarla para un Pedro castigador. Nunca falta el canario en las citas monumentales.

20 minutos de infarto

Quedaban 20 minutos de taquicardia y épica. No se limitaría a defender el Barça. Ha hecho lo que mejor sabe hacer: controlar el balón y acercarlo al área rival. Messi, mermado, no podía forzar y se dosificaba en defensa. Por tanto, el cuadro local tenía que cerrar el encuentro con diez hombres en la retaguardia y mucho cansancio acumulado. Vilanova introduciría a Song por Villa para fortalecerse físicamente. El equipo actuaría con oficio, cuidando el balón como un tesoro y sin conceder ninguna opción a un PSG que lo buscaría hasta el último segundo. Tirando de épica se planta en las semifinales de la Champions por sexto año consecutivo.

Volver arriba