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Rakitic y Xavi, durante el partido de la primera vuelta / FOTO: MIGUEL RUIZ-FCB

Unai Emery dirige el Sevilla desde el 14 de enero. En este mes y pico, el equipo andaluz ha sumado 10 de los 15 puntos posibles en la Liga -sólo ha salido derrotado del Santiago Bernabéu (4-1) - y se ha clasificado para las semifinales de Copa, donde todavía tiene todas las opciones contra el Atlético de Madrid (perdió 2-1 en la ida). Con Emery, el Sevilla ha mejorado. Antes de su llegada, los andaluces sólo habían sumado 4 de los últimos 18 puntos en juego. La sentencia de Míchel.

El Barça, un reto pendiente

Para Emery, enfrentarse al Barça siempre ha sido sinónimo de resultados agridulces. Con el Almería, el Valencia y el Spartak de Moscú, sus ex equipos, ha sumado un total de nueve derrotas y cinco empates en las últimas cinco temporadas, un balance discreto para un técnico con una muy buena reputación.

Planteamientos opuestos

Y eso que Emery ha tenido al Barça contra las cuerdas varias veces, y a menudo desde planteamientos totalmente opuestos. Con el Valencia, las bandas eran su principal amenaza, ocupadas por el ahora azulgrana Jordi Alba, Mathieu y Pablo Hernández. En Mestalla el equipo levantino rozó la victoria en más de una ocasión, y en el Camp Nou también fue de los visitantes más incómodos para Guardiola.

En los últimos partidos contra el Barça, ya en el Spartak de Moscú, Emery ha tenido que renunciar a la profundidad por bandas y plantear un sistema mucho más conservador. Es así como casi sorprende al equipo de Tito en la jornada inaugural de la fase de grupos (3-2) y como cayó, sin ningún tipo de opción, en el compromiso jugado en Moscú.

Misión: ganar fuera

Este sábado habrá que estar atentos a qué Sevilla saca Emery en el Camp Nou. Si el que apuesta por las bandas, con Navas, Reyes o Del Moral como los hombres que tienen que nutrir a Negredo, o bien uno más defensivo, que cuente con Medel, Kondogbia y Maduro para sujetar al equipo por delante de la defensa, o bien una mezcla de ambas. Sea cual sea la apuesta el reto es claro: acercar al Sevilla en Europa con la primera victoria a domicilio en cinco meses (no gana desde el 0-2 en el campo del Deportivo, el 24 de septiembre de 2012).

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