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R.MADRID-FCB (1-3). FOTO: MIGUEL RUIZ (FCB).

Por cuarta temporada consecutiva, el Barça ha aclarado muchas cosas en el Santiago Bernabéu. La principal, que conserva la hegemonía futbolística. En un clásico de alto voltaje, se ha rehecho con majestuosidad y ambición de un accidente inicial. Tres goles han certificado otra victoria histórica en casa del eterno rival. Siempre con su decálogo de buen fútbol, ​​coincidiendo con 63º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. De esta manera, el cuadro barcelonista recupera el liderato, con un partido más que el Madrid.

El peor de los panoramas posibles se ha hecho realidad a los 24 segundos, cuando una imprecisión defensiva del Barça ha caído a los pies de Benzema y ha firmado el 1-0. A partir de ahí, el Madrid -sin trivote y con Coentrao de lateral derecho- ha dado un paso atrás. Esperaba con la retaguardia adelantada, regalando el balón al vigente campeón, atrevido. Su reacción ha sido imponente. Una mano de Casillas evitó el empate de Messi en el minuto 6. Coincidiendo con el primer cuarto de hora de partido, Pep Guardiola ordenaba una defensa de tres. Máximos riesgos, dominio absoluto.

Control y empate de Alexis

Así, el Barça asfixiaría el eterno rival, que sólo olía el esférico en alguna rápida transición (Cristiano ha tenido el segundo en el minuto 24). Busquets y Puyol se han convertido en dos auténticos muros y evitaban males mayores. Un incisivo Alexis Sánchez se apuntaría el empate a la media hora, con un latigazo desde la frontal, tras un eslalon de Messi. La tensión del clásico iría en aumento. Al descanso, nueve faltas cometidas del Madrid y cuatro del Barça, pero una tarjeta para los locales y dos para los visitantes (Alexis y Messi por protestar).

Obra maestra Alves-Cesc

Si el primer tiempo había arrancado con infortunio azulgrana, la suerte sonreiría a Xavi en la reanudación. Un tiro suyo lo desvió Marcelo, despistando a Casillas y convirtiéndolo en el 1-2 (min 53). El Clásico adquiriría un ritmo vertiginoso. El Madrid se ha estirado, incomodando la salida de balón del Barça, que a su vez, subía la sensación de peligro, de sentencia. Cristiano Ronaldo ha perdonado la igualada y, a continuación, Cesc ha rubricado un gol monumental rematando de cabeza un delicioso centro de Alves (min 65).

Recital inapelable

Con el 1-3, el juego del Madrid se ha endurecido aún más y se cargaría de tarjetas. Los blancos lo intentaban con el corazón, sin mucho convencimiento. El Barça tocaba y tocaba, dejando acciones para la hemeroteca, como un regate de un Iniesta sublime, con un simple toque exquisito (min 80). Incluso pudo hacer más grande el destrozo. No ha sido necesario. Su superioridad no admite ningún tipo de discusión. El buen fútbol, ​​lo que define el Barça actual, se ha impuesto en el Clásico más universal de la historia. Millones de personas han visto como la filosofía azulgrana sigue imponiéndose temporada tras temporada.

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