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Estanislau Basora. FOTO: ARXIU FCB.

Basora nació el 18 de noviembre de 1926 en Colònia Valls (Barcelona). Sus inicios en el mundo del fútbol se remontan al equipo de su localidad natal hasta que fichó por el Súria y, más tarde, por el Manresa, donde destacó como joven talento y despertó el interés de los grandes equipos catalanes. Tras rechazar una oferta del Espanyol ingresó al FC Barcelona en noviembre de 1946.

Un crack del fútbol

Basora fue un verdadero crack. Prueba de ello es que formó parte de la mítica delantera de la temporada 1952/53 que cantó Joan Manuel Serrat, junto con César, Kubala, Moreno y Manchón, Aparte de eso, fue uno de los máximos goleadores de la historia del Club. Los 373 partidos que jugó con el Barça entre los años 1946 y 1958 consiguiendo un total de 153 goles (113 en competiciones oficiales) demuestran porque muchos le definieron como el prototipo de deportista perfecto.

Extremo superlativo

Basora era el típico extremo terriblemente rápido, tenía un quiebro maravilloso y sus centros eran excelentes. Su banda, la derecha, tenía su nombre y apellidos y el pánico que provocaba entre las defensas rivales era absoluto. A pesar de que se desmarcaba bien de sus marcadores sufrió constantemente la dureza de unas entradas muchas veces al límite de la deportividad, pero eso no impidió que fuera un reconocido caballero del fútbol. Con el Barça se convirtió en una pieza clave para conseguir las cuatro Ligas, las dos Copas Latinas, las cuatro Copas de España, las dos Copas Eva Duarte y una Copa de Ferias que acumuló a lo largo de su trayectoria azulgrana. Se retiró en 1958 en plenas facultades y en su último partido dio un verdadero recital de fútbol.

El 'Monstruo de Colombes'

Fue un jugador fundamental del mítico Barça de las Cinco Copas, pero su reconocimiento como fuera de serie ya le llegó el 19 de junio de 1949, en un partido amistoso disputado en Colombes (París) entre las selecciones de Francia y España en el que marcó tres goles. Desde entonces fue conocido como el 'Monstruo de Colombes'. Un año después, en el Mundial de Brasil de 1950, Basora desplegó un juego extraordinario, fue el segundo máximo goleador y la prensa internacional le nombró mejor jugador del mundo en su posición.

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