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El 2-1 de Keita. FOTO: ÀLEX CAPARRÓS-FCB.

Tercera victoria consecutiva en la Liga en un partido marcado inevitablemente por el planteamiento muy conservador del rival, el Sporting de Gijón, y por la polémica. Desde el segundo 1, se ha levantado un muro cerca del área asturiana, otorgando toda la iniciativa al Barça, que lo agujereó al filo del descanso. Sin el sancionado Messi, el vigente campeón ha pedido tres más que posibles penaltis y ha encajado el empate en la reanudación justo después de quedarse con diez. A partir de ahí, el equipo demostraría que, aparte del mejor fútbol del planeta, posee un coraje infinito. El que ha ayudado a Keita y a Xavi a marcar dos goles tan bonitos y valiosos como una catedral.

Telaraña visitante

El Sporting de Clemente esperaba con un sistema poco común para hacer frente al juego del Barça: una línea de cuatro defensas muy retrasada y marcajes individuales en el centro del campo. Sólo pensaba en defenderse. El Barça, en tener el balón y en atacar. Ha salido muy concentrado, presionando muy arriba y buscando la manera de desarticular la táctica del rival. Así, el partido ha sido en todo momento un monólogo de los hombres de Pep Guardiola, con el contrario absolutamente encerrado en su terreno.

Recompensa buscada y merecida

No era una misión sencilla abrir la lata. A Pedro le han anulado un gol por un claro fuera de juego (min 10) y acto seguido Adriano ha encontrado una buena opción por la izquierda, pero su disparo se ha escapado demasiado cruzado. Y es que los laterales eran dos atacantes más. De hecho, ha sido Alves quien reclamó el primer penalti de la noche en una incursión. Debido a la acumulación de hombres en una zona concreta, cerca del área del Sporting, escaseaban los espacios. Keita ha protagonizado dos de las acciones más significativas del primer tiempo: un disparo desde el área pequeña rechazado por un central y la segunda pena máxima no señalada. Sin discusión. Esta acción ha crispado ya el Camp Nou.

También despertaría de nuevo el hambre del Barça, ya que a continuación derrumbó el frontón rojiblanco con una combinación preciosa entre Keita, Adriano e Iniesta. El '8' prácticamente ha entrado en la portería con el balón controlado (min 41).

Expulsión e indignación

Un gol de los llamados psicológicos, aunque no ha servido para vivir una reanudación tranquila. Todo lo contrario. En el primer minuto del segundo tiempo, Piqué fue expulsado por una presunta falta siendo el último hombre y, en la jugada siguiente, Barral -que había entrado durante el ajetreo de la roja- ha empatado. A pesar de la inferioridad numérica, el Barça conservaba la superioridad futbolística. Eso sí, ahora su defensa, de tres, estaba más amenazada. La afición se entregaría a la causa de su equipo.

Justicia poética

Alexis, justo después de entrar, ha tenido una buena ocasión en el minuto 60. Xavi e Iniesta ya habían cogido las riendas. En el minuto 68, el colegiado perdonaría el tercer penalti al Sporting por unas claras manos. El nivel acústico del estadio ha subido muchos decibelios y los 72.442 han espoleado intensamente a los jugadores azulgrana mientras el adversario se cargaba de tarjetas.

Un golazo de Keita en los últimos minutos ha impartido justicia poética en un Camp Nou eufórico, revelado contra las adversidades. Aclamaba a Guardiola cuando Xavi firmó el 3-1 con una vaselina exquisita. Una renta suficiente para afrontar los últimos minutos con nueve hombres, por la lesión de Alexis. Ni así el Barça dejaría de atacar y exhibir su autoridad.

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