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FCB - Espanyol / FOTO: MIGUEL RUIZ - FCB

La despedida de Pep Guardiola en el banquillo del Camp Nou ha eclipsado un derbi intrascendente a efectos clasificatorios, resuelto con un 4-0 y exhibición de Messi. El estadio barcelonista -prácticamente lleno (89.044 espectadores) y con mucho color- ha rendido honores a su técnico más laureado durante los noventa minutos y antes y después del partido. El equipo, matemáticamente segundo, también ha puesto su grano de arena a una jornada memorable con una actuación seria y rubricada con los cuatro goles del argentino, dedicados al entrenador. Ya suma 50 en la Lliga. 50.

Messi irrumpe en la fiesta

Dentro del rectángulo de juego, el planteamiento inicial del Espanyol, atrasado y ordenado, ha incomodado la circulación del esférico en terreno contrario del Barça. En los primeros 25 minutos el duelo era igualado. La diferencia la marcaba, una vez más, una genialidad de Messi. El mejor futbolista del mundo ha firmado su 48º gol en la Liga con un lanzamiento exquisito y lejano de falta (min 11). A pesar de que ninguno de los dos equipos necesitaba ya los puntos, el ritmo era alto. Un derbi siempre es un derbi.

Como el rival se sentía más cómodo en la destrucción que en la elaboración, la iniciativa la llevaba el Barça, liderado ofensivamente por Messi. Una doble intervención del portero Cristian Álvarez en una llegada de Keita y en la falta directa posterior lanzada por Iniesta ha mantenido con vida a los visitantes (min 29). Sin embargo, al ataque barcelonista le faltaba aquella finura que seguramente aporta las citas más exigentes.

Ofensiva final

Sin pasar por apuros atrás, la preocupación de Guardiola estaba delante. El técnico quería recuperar la intensidad que estaba decayendo y encontrar más profundidad. Es por ello que en el minuto 56 ha ordenado un 3-4-3, con Adriano y Pedro de extremos. Originarían más espacios y el equipo volvería a amenazar a Cristian Álvarez. El segundo lo encontraría en el 64 con un penalti transformado por Messi y precedido por polémica porque el Espanyol había reclamado uno previamente en la otra área.

¡Gracias Leo y Pep!

Con el 2-0 llegarían las primeras noticias de los delanteros pericos. Incluso Mascherano ha evitado que se acortaran las distancias sobre la línea. Leo Messi se ha encargado de silenciarlo con dos goles más, el último de penalti y con una posterior celebración abrazándose a Guardiola. Ha sido el colmo futbolístico de la noche. El Camp Nou, eufórico, hacía la ola y veía la reaparición de Xavi.

El espectáculo se había instaurado en las gradas. Se vivían los últimos minutos de la era Guardiola como una fiesta. La última de cuatro años de títulos, buen fútbol y unas formas admiradas mundialmente. El Benito Villamarín, en la jornada definitiva de Liga, y el Vicente Calderón, en la final de Copa, serán los últimos de disfrutar del maravilloso Pep Team.

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