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Eto'o abraza a Iniesta después del empate en Stamford Bridge (2009). FOTO: MIGUEL RUIZ-FCB.

Chelsea-Barça será una de las semifinales de la Liga de Campeones y siempre que se citan ingleses y catalanes afloran en el recuerdo los enfrentamientos que han vivido en la última década. El más sonado de todos, el de las semifinales de 2009.

Iniesta guía a Roma

Cuatro días más tarde del 2-6 en el Bernabéu que casi le daba la primera Liga de la era Guardiola, el Barça visitaba Stamford Bridge con el objetivo de hacer bueno el 0-0 de la ida. Essien puso por delante al Chelsea en el primer período y cuando todo parecía perdido para los intereses culés, con el equipo con 10 por expulsión de Abidal, en el tiempo añadido Dani Alves colgaría un balón desde la derecha al segundo palo, que bajaba Eto'o y le caía a Messi. Este lo cedía a Iniesta y, desde la frontal, envió un misil a la escuadra izquierda del portero Cech que clasificaba al Barça para la final de Roma, a la postre la tercera pieza del triplete.

Tres duelos en tres años

Aquel cruce contenía toda la pasión acumulada en los años anteriores entre estos dos equipos. Y es que entre 2005 y 2007 se vieron las caras en tres ocasiones en Champions. De la mano del propietario Roman Abramovich, el Chelsea se había convertido en uno de los equipos más poderosos del mundo. La llegada de José Mourinho incrementó el morbo de sus partidos con el Barça.

Así, en los octavos de 2005 fueron los 'blues' los que se clasificaron, mientras que en 2006, en la misma fase, lo harían los azulgrana, con un emergente Leo Messi y un imparable Ronaldinho. En la fase de grupos de la edición 2006/07, los ingleses serían primeros gracias a un empate agónico en el Camp Nou.

Emoción premonitoria

La espectacularidad y el suspense de los enfrentamientos entre los dos clubes todavía viene de más lejos. De hecho, una de las remontadas europeas más gloriosas del Barça fue precisamente ante el Chelsea. En la Liga de Campeones 99/00, el cuadro que dirigía Louis van Gaal dio la vuelta al 3-1 de Londres con un 5-1 en la vuelta, con prórroga incluida, y avanzaba a semifinales.

Y todavía hay un precedente más antiguo. En la temporada 1965/66, el Barça requirió de un partido de desempate para eliminar al Chelsea en las semifinales de la Copa de Ferias. Una igualdad y emoción premonitorias de lo que pasaría décadas más tarde.

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