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Messi, lamentándose durante el partido con el AC Milan / FOTO: MIGUEL RUIZ/ÁLEX CAPARRÓS-FCB

Quedó demostrado esta noche en el Camp Nou que en el fútbol no siempre ganan los que más lo merecen. El 2-2 entre Barça y AC Milan es el mejor ejemplo que, a veces, lo que ocurre durante 88 minutos no basta para ganar. Es lo que le pasó este martes a los de Guardiola, castigados por el oportunismo italiano, autores de dos goles justo tras el pitido inicial y antes del silbatazo final. El máximo castigo para un FC Barcelona superior de un gol a otro, liderado por un gran Messi y con Pedro y Villa como goleadores. El relato fue azulgrana de cabo a rabo y, aún así, no fue suficiente para empezar la fase de grupos con un triunfo.

A los supersticiosos este martes y 13 les dará la razón. Hubo empate injusto y, encima, cayó lesionado Iniesta para cuatro semanas. Con todo, el Barça afronta con todas las garantías esta Liga de Campeones. Por algo es el campeón vigente.

Madruga Pato

El partido empezó 0-1. Únicamente 25 segundos después del pitido inicial Pato, libre de marca tras un buen desmarque, avanzó a los italianos con un tiro que pasó por entre las piernas de Valdés. Un jarro de agua fría inesperado para el campeón, obligado a ir a remolque desde el minuto 1, y nunca mejor dicho. Como si fuera consciente que la remontada ante un equipo como el AC Milan exigía paciencia y buena letra, el conjunto de Guardiola remó y remó hasta acercarse cada vez más a la puerta de Abbiati, decisivo en diversas ocasiones finalizadas por Messi.

Estelar Messi

El argentino, que estrelló un balón a la madera en un lanzamiento de falta, estaba en todas partes. El mejor del mundo aparecía una y otra vez y suya fue la fabricación del gol del empate, obra de Pedro, que anotó el gol que falló en Anoeta (y que luego marcaría Cesc) pasada la media hora de juego. Los cánticos de la afición fueron para Messi, que desde la luna del área superó con un autopase y por velocidad a Nesta y Abate para luego dar el pase de la muerte al canario. 1-1.

La primera parte concluyó con dos cambios por lesión, uno por equipo. En el AC Milan, Boateng dejó su puesto a Ambrosini, mientras que en los locales fue Iniesta quien pidió el cambio tras un esprint en el costado izquierdo del área italiana. Por él entró Cesc.

Golazo de Villa

Las mejores noticias para el Barça llegarían tras el descanso. El equipo, con una marcha más, encontró rápido el camino del gol. Una falta lejana fue cuidadosamente tratada por Villa, que plantó el balón con mimo en el suelo, lo miró, y luego lo dirigió a la escuadra derecha de Abbiati. Un golazo del asturiano, protagonista accidental en Anoeta y, ahora, héroe resarcido.

Vuelven Puyol y Afellay

El partido avanzó con el 2-1 igual que con el empate en el marcador. El AC Milan, que había amenazado al contragolpe en la primera parte, era ahora incapaz de crear peligro alguno. La buena presión azulgrana permitía recuperar rápidamente el balón y tener la mayor parte de la posesión, algo con lo que los italianos se encontraban cómodos con ventaja, pero no yendo por detrás en el electrónico. La noche europea prometía un estreno feliz, y la reaparición de dos lesionados como Puyol y Afellay parecían el mejor broche final para una gran remontada.

Thiago Silva empata en el descuento

Sin embargo, contra equipos italianos, y especialmente contra un clásico como el AC Milan, nunca se puede cantar victoria antes de hora. En un lanzamiento de córner –Puyol lo protestó mucho y vio amarilla- Thiago Silva logró empatar el partido en el descuento. Los milanistas acabaron como empezaron y el fútbol no premió al mejor equipo durante los 88 minutos restantes.

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