El equipo no pudo superar al Athletic de Bilbao | MIGUEL RUIZ - FCB

Tras una temporada de ensueño, y de empezar el nuevo curso como campeones de la Supercopa de Europa, el Barça tenía una última cita importante antes de empezar la Liga: la Supercopa de España. Los precedentes eran buenos, las estadísticas también y el palmarés conseguido durante la temporada anterior invitaba al optimismo. Pero no todo fue como los azulgranas habrían deseado, porque el FC Barcelona dijo adiós a la que habría sido su duodécima Supercopa de España ante un Athletic que no sumaba títulos desde hacía 31 años.

La ida de la final se jugó el 14 de agosto en San Mamés, en una gran actuación por parte de los hombres de Valverde, que dejaron los deberes prácticamente hechos de cara a la vuelta en el Camp Nou. San José fue el encargado de abrir el marcador sorprendiendo a Ter Stegen con un disparo desde el círculo central, pero el máximo protagonista fue Aritz Aduriz, autor de tres de los cuatro goles (4-0).

De este modo, el título se complicaba, y mucho, de cara a la vuelta, pero los de Luis Enrique tenían calidad suficiente para intentar la remontada. Un gol de Lionel Messi al final de la primera parte del partido de vuelta avivó las esperanzas del Camp Nou, pero el mismo Aduriz sentenció la eliminatoria a un cuarto de hora del final (1-1).

El empate final en el Camp Nou, pues, permitió al conjunto vasco levantar el título. Los azulgranas, que en el mes de diciembre se proclamaron campeones del mundo, sólo dejaron escapar este título en todo el año 2015. Cinco de seis en un año para enmarcar.