El FC Barcelona cierra la temporada 2016/17 con dos títulos: la Supercopa de España y la Copa del Rey. Los azulgranas comenzaron la campaña de la mejor manera, ganando al Sevilla (0-2 y 3-0) para conseguir el primer título de la temporada. Además, los culés, en la última temporada de Luis Enrique como entrenador azulgrana, han conseguido una nueva Copa del Rey, la tercera consecutiva y la 29ª en la historia del Club, tras superar al Alavés (3-1) en el último partido oficial en el Vicente Calderón. Para conseguir este nuevo título, los azulgranas tuvieron que dejar atrás al Hércules, al Athletic Club, a la Real Sociedad y al Atlético de Madrid, además del ya mencionado conjunto vitoriano en la final.

En la Liga, los hombres de Luis Enrique lucharon hasta la última jornada, pero finalmente, el Real Madrid se hizo con el título. A pesar de todo, los culés completaron una buena campaña liguera, siendo el equipo más goleador (116 goles, récord en la historia del Club en la Liga) además del tercero menos goleado, sólo superado por el Atlético de Madrid y el Villarreal.

También quedará en el recuerdo la exhibición de Leo Messi en el Santiago Bernabéu, con su gol en el último segundo de partido para dar el triunfo al FC Barcelona. Además, el propio crack argentino ha sido el máximo goleador de la Liga y Bota de Oro (con 37 goles), seguido de su compañero Luis Suárez (29). Precisamente el uruguayo, ha sido el máximo asistente de la competición con 13 pases de gol.

Finalmente, en la Liga de Campeones, se empezó de manera frenética, liderando el grupo ante el Manchester City, el Mönchengladbach y el Celtic. En octavos, llegaría una de las remontadas más épicas de la historia, con el 6-1 ante el PSG con el histórico gol de Sergi Roberto. Pero los culés cayeron en los cuartos de final ante la Juventus, que acabaría siendo subcampeona de Europa.

En definitiva, un año con alegrías y tristezas, pero con dos títulos más que cierran la era Luis Enrique con 9 de 13 posibles. Sin duda, una gran etapa con el técnico asturiano que se va por la puerta grande tres años después de su llegada a Barcelona.