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Carles Folguera es el director de la Masía desde el año 2002. VÍCTOR SALGADO / FCB

Carles Folguera es mucho más que el director de la Masía. Es como un padre para los jóvenes residentes, la persona que se preocupa por los estudios, que acompaña a un chico al hospital si se pone enfermo, quién da los mejores consejos, escucha… Fue portero de hockey sobre patines en el Barça, un referente deportivo, y es pedagogo de formación. La pasión que pone en todo lo que hace y todo lo que dice es de las que se contagia.


Es director de la Masía desde el año 2002, hace ya 13 años... ¿Qué ha cambiado más allá del edificio de la residencia?

“Hablando de espacios, ahora hay mucha más racionalidad. Es mucho más fácil trabajar con los chicos desde el punto de vista formativo, no tan solo asistencial. La antigua Masía era muy pequeña y acogedora, pero todo estaba separado, no había espacios para hacer refuerzo escolar o poder formar a los jóvenes. Una vez pasamos a la nueva residencia, el Club hace una inversión muy importante en estructuras y en personas. Ahora tenemos una racionalización de los espacios, habitaciones en las que se puede estudiar y en las que hay intimidad; los campos de entrenamiento o los servicios médicos están a cien metros… La gestión deportiva está aquí. Pero existe la otra parte también muy importante, porqué el acompañamiento en el proceso lo hacen las personas y creo que ha habido una inversión muy importante en personas muy cualificadas, y es la parte académica, formativa y de convivencia del día a día. Esta apuesta del Club se acaba traduciendo en que las familias confían en nosotros”.

¿Puede existir el peligro que se distinga entre los niños que viven en la Masía y los jugadores del fútbol formativo?

“No. Además de los 80 residentes, cada vez tenemos más chavales en régimen de media pensión y les gestionamos los estudios, intervenimos en su día a día y, menos quedarse a dormir, que van con sus familias, cada vez hacen más vida aquí. El paso que ha de hacer el Club, y estamos trabajando en esta línea, es que esta formación sea para los más de 200 chicos y chicas del fútbol formativo”.

¿Cuantos jugadores que han pasado por la Masía han llegado al primer equipo?

“Por la Masía han pasado unos 700 jugadores. Hasta el año pasado, que en algún momento determinado hayan jugado en el primer equipo, estaríamos entre el 10% y 15%, y la última estadística que tenemos es que había un 30%, a parte de este 10-15%, que en algún momento determinado han estado jugando en equipos de Primera División, en el extranjero o en equipos de Segunda A o Segunda B. Nos preocupan y nos ocupan estos jugadores, pero todavía más el 60% de los jóvenes que tienen una experiencia en la Masía, que vienen con sueños que son muy difíciles de cumplir. El camino es hacerles ser conscientes de que es muy difícil llegar. Una vez lo tienen claro, el segundo paso es que se den cuenta que han de poner de su parte, se han de formar, y aquí es dónde nosotros ayudamos a que, mientras ellos se forman deportivamente al máximo nivel, con las mejores instalaciones, los mejores entrenadores y un estilo de juego propio, la parte académica sea compatible”.

Si tuviera que definir con una palabra qué es la Masía diría: una familia

¿Gestionar la frustración es el aspecto más difícil de su trabajo?

“Sí. Lo más difícil es gestionar la frustración, las expectativas no cumplidas, y como decíamos que el reto es tomar conciencia de lo difícil que es llegar. La fórmula matemática que tenemos en la Masía es dar el 100% en todo lo que haces. Si nosotros queremos habla de lo que es el éxito o el fracaso, lo primero es redefinir qué es el éxito. Para nosotros es éxito aquel chaval que habiéndose formado y habiendo tenido clara la dificultad del reto, lo ha dado todo. Aquel que lo da todo y no se guarda nada en los bolsillos es un ganador, por qué no se podrá reprochar nada a si mismo”

¿Qué diferencia a la Masía de los centros de otros clubs?
“Yo diría que el nuestro es un modelo muy propio, muy personal y hecho a nuestra medida. Si hubiera que definir con una palabra qué es la Masía, diría que es una casa, es acogida, es acompañamiento, es familia, es un entorno cercano, no sofisticado, en el que hay mucha emoción por el camino, mucha comunicación con la familia en la parte deportiva, y esto lo hacemos nosotros, no lo delegamos en otros. Y estos rasgos son los que nos hacen sentir orgullosos, el hecho de que este acompañamiento humano a alguien que se quiere dedicar deportivamente a llegar al máximo, por el camino hay decepciones, angustias, miedos, frustraciones…, y todo esto, gestionarlo, sólo se puede hacer desde la pasión por el trabajo, buenos profesionales y, sobre todo, con una comunicación muy directa con todo aquello que influye en el chaval, desde la familia hasta la parte deportiva y la parte escolar. Intentamos transmitir a los chavales que están en un mundo en el que hay gente que pasa dificultades y que es bueno conocerlas y aportar comprensión. Estos son nuestros valores.

 

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