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Eusebio Sacristán, cierra su primera temporada / FOTO: Arxiu FCB

Antes de llegar al banquillo del Miniestadi, Eusebio Sacristán pasó por el del Celta de Vigo, la temporada 2009-2010, y fue uno de los ayudantes de Frank Rijkaard durante la etapa del holandés en el primer equipo azulgrana, entre los años 2003 y 2008. El verano pasado se hizo cargo del FC Barcelona B en sustitución de Luis Enrique. Ha clasificado al equipo en la octava posición con un total de 59 puntos.

Cómo ha vivido su primer año como entrenador del Barça B después de haber trabajado de segundo entrenador en el primer equipo con Rijkaard?                           

“Lo he vivido con mucha ilusión. Me motivaba el poder entrenar a este equipo. Cuando salí de haber trabajado con Frank [Rijkaard], decidí ser primer entrenador. Tuve una primera experiencia en Vigo, descubrí que es un trabajo apasionante, y he descubierto que como primer entrenador puedo desarrollar todo aquello que me motiva, que es pensar en el fútbol a diario y, por otro lado, trabajar con personas y grupos e intentar ayudarles a sacar lo mejor de ellos, a nivel individual y a nivel de grupo. Me apasionaba hacerlo en el Barça, entendía que era un sitio ideal, se trabaja muy a gusto, el club tiene una filosofía clara que te ayuda a tener una metodología similar en todos los equipos y que yo ya conocía. Para mí ha sido muy fácil adaptarme, era como volver a casa”.

Llegar cuando el anterior entrenador había estado tres años, había conseguido un ascenso y había acabado tercero, ¿era un problema?

“No, era un reto, suponía demostrar que yo tengo mis ideas, mis conocimientos y mis motivaciones, que me llevan a tener mucha confianza. Esa misma confianza se veía reforzada por el Barça. Yo sé que mis conocimientos los puedo aplicar en cualquier club, pero estoy convencido que donde más provecho le voy a sacar a los conocimientos y a los conceptos que aprendimos de la mano de Cruyff y todo lo que llegamos a desarrollar estando al lado de Frank es aquí. Estaba muy convencido de que era un puesto donde podía rendir a un muy buen nivel y además tenía el reto de seguir en esa línea que Luis Enrique había marcado durante estos años en cuanto a resultados y a rendimiento y aportar mi granito de arena. Estaba convencido que era un sitio y un equipo donde podía encajar a la perfección.”

¿Cómo es el vestuario de un equipo filial? De la idea que tenía, ¿se ha encontrado cosas diferentes?

“Sí, los condicionantes de un equipo filial y tan joven, tiene muchos aspectos positivos, como la motivación, la ilusión y la energía que tienen, y por otro lado está el condicionante de que tienen que descubrir lo que es el nivel competitivo en una categoría profesional y que se tienen que adaptar a ella.”

Que no piensen en sus sueños con el primer equipo, y que piensen en el grupo, es lo más complicado…

“Efectivamente. Las ilusiones en un equipo tan joven son muy grandes y en muchos casos son objetivos individuales. Si prevalecen sobre el grupo la fuerza se difumina y falta energía para que el equipo saque el máximo rendimiento.”

Son chavales acostumbrados a ganarlo todo y cuando llegan al Barça B empiezan a  perder algún partido. ¿Hasta qué punto es bueno eso?

“Es muy bueno. A todos nos gusta ganar, pero hay que aprender a convivir con la derrota. Esta categoría sirve para medir el nivel de calidad de estos chavales, porque hay competencia y es una muy buena piedra de toque para hacerles crecer y para que convivan con momentos complicados.”

Con los mejores equipos de la categoría os habéis encontrado más a gusto que contra equipos de la zona baja. ¿Este grupo de jugadores, por sus características, rendirían mejor contra equipos de Primera División que con equipos más antipáticos?

“Ha habido de todo. Creo que estamos preparados para competir contra equipos de mucha calidad y contra rivales de menor calidad y planteamientos más defensivos. Ha habido de todo y ha dependido más de nosotros que de los rivales. Cuando el equipo ha mostrado un nivel competitivo alto hemos tenido buenos resultados en una categoría que es muy igualada, donde cada equipo aprovecha y utiliza muy bien sus recursos.

Ha habido muchas rachas. ¿Cómo se explican?

“Son dinámicas de estado anímico, que en esta categoría es bastante habitual. Mantener la regularidad sería mantenerte en un nivel anímico muy alto y nosotros tenemos nuestros condicionantes: jugadores que van al primer equipo, a la selección… Tenemos que trabajar para que los estados positivos sean más prolongados y tengamos mayor continuidad.”

¿Tiene la sensación que la filosofía del Club también la tiene el público? El Miniestadi suele estar un poco vacío.

“Creo que lo tiene interiorizado, que está encantado de que aparezcan Cuenca o Tello y que Thiago esté allí. Pero también es lógico que cuando llega el verano quiera ver alguna cara nueva, porque el Club tiene claro que hay que complementarse con determinados jugadores, no solo de la cantera, y es una manera de trabajar que todo el mundo asume. Es cierto que el Miniestadi está vacío: tendremos que trabajar para hacer nuestros partidos más atractivos y que venga más gente.”

¿El perfil de los fichajes ha de ser complementario o de jugadores de proyección?

“Tenemos que conseguir un equipo equilibrado en todos los sentidos y trataremos de hacerlo. Nos gustaría tener un equipo joven, de proyección y calidad, pero en situaciones complicadas no sabes cómo van a responder. Casos como el de Armando han venido muy bien, que ha vivido situaciones difíciles y nos ha ayudado. Creo que esta es la filosofía del Club y es buena.

¿Hasta qué punto has tenido tiempo de analizar a los jugadores del juvenil y en qué punto puedes intervenir? ¿O es más una cuestión del Club?

 “Cuando ves el nivel de estos jugadores es cuando compiten en nuestra categoría. La calidad y el nivel lo tienen, únicamente necesitan un periodo para adaptarse a este nivel competitivo. En unos vas a necesitar un mes y en otros seis.”

¿Hasta qué punto es necesario un equipo C, que se descartó hace años?

 “Se descartó en su momento y creo que hay otras vías como la cesión. Tenemos el caso de Isaac Cuenca, que cuando volvió ya estaba preparado para competir y su progresión le abrió las puertas del primer equipo. Si hubiese estado en el filial quizá hubiese tardado más.  Es una lectura que nos sirve para darnos cuenta que puede haber otros caminos y nosotros tenemos que estar atentos para valorar eso.”

La relación con el primer equipo

¿El grupo como responde cuando un jugador sube al primer equipo?

“Afecta al estado de ánimo de todos. El que sube tiene ilusión y el que baja decepción. Al que se queda le entra la desilusión. Al final es estar pendiente de cada uno de ellos e intentar comprenderles de la mejor manera. Hay que intentar que el efecto de todas estas situaciones sea lo más positivo posible.”

Había jugado con Josep Guardiola en el primer equipo. ¿Cómo ha sido su relación con él, en el aspecto de subir y bajar jugadores?

“En el día a día la comunicación más directa ha sido entre Tito Vilanova y Joan Barberà, para el tema de los entrenamientos, las llamadas… Pero también es cierto que cuando hay partidos  internacionales entrenamos conjuntamente y son oportunidades para que hayamos podido conversar de los diferentes jugadores que hay en el equipo y de la visión que él tiene y para que yo le consulte y que él me pudiese orientar en determinados temas. Nos conocemos y nos tenemos mucha confianza. La comunicación ha sido muy fácil.”

Que Tito haya sido su relevo hace que esto no cambie y es una suerte para los jugadores.

“Les da mucha tranquilidad saber que va a haber una continuidad y ellos están felices con esta decisión. Es una tranquilidad muy grande.”

Ver que en la plantilla del primer equipo de la temporada que viene habrá cinco o seis jugadores que tú has tenido, ¿satisface mucho?

“Es una gran satisfacción. Mi trabajo principal se va a valorar por eso. En esta temporada han sido unos cuantos y la temporada que viene parece ser que también. Tengo claro que son jugadores con un gran nivel y calidad y que yo les he dado mi granito de arena que les podía hacer mejores.”

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