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Fallece el ex presidente Josep Lluís Núñez

El FC Barcelona expresa su dolor por la muerte de quien fue presidente del Club entre los años 1978 y 2000

Este lunes ha fallecido a los 87 años el ex presidente del FC Barcelona Josep Lluís Núñez (1931-2018). El FC Barcelona, que ha decretado cuatro días de duelo y habilitará un Espacio Memorial, expresa su dolor por la muerte del que fuera presidente del Club entre los años 1978 y 2000, que nos ha dejado hoy lunes.

El FC Barcelona quiere transmitir su más sentido pésame a su familia, con la que comparte estos momentos de dolor, junto con los socios, peñistas, aficionados del Club y el mundo del fútbol. Descanse en paz.

Josep Lluís Núñez Clemente ha sido el presidente más longevo de la historia del club, con un excepcional mandato de 22 años, desde 1978 hasta el año 2000. Un mandato que marcó muy decisivamente la historia del Club, y que coincidió con una etapa de enorme transformación del fútbol en todo el mundo, sobre todo en su dimensión económica y mediática.

Nacido en 1931 en la localidad vasca de Barakaldo, y trasladado de pequeño a Barcelona, ​​Josep Lluís Núñez irrumpió en la historia azulgrana con motivo de las primeras elecciones democráticas a la presidencia del club tras el franquismo, que se celebraron en mayo de 1978. Era entonces un empresario bastante desconocido en el mundo del deporte, pero su decidida campaña con el lema ‘Per un Barça triomfant’ (‘Por un Barça triunfante’) consiguió movilizar a los socios suficientes para conseguir una ajustada victoria electoral con 10.352 votos, frente a los 9.537 de Ferran Ariño y los 6.202 de Nicolau Casaus, dos candidatos muy conocidos entre el barcelonismo.


Como es lógico en un mandato tan extenso, su acción al frente del Club pasó por etapas muy diversas. Sin embargo, hay dos aspectos que guiaron su acción en todo momento, que fueron la preocupación por conseguir que el Club se convirtiera en una potencia económica que le permitiera ganar patrimonio, y el estímulo del fenómeno de las peñas (de 152 en 1978 a 1450 en 2000); dos ámbitos -económico y social- que debían favorecer la competitividad del Club en el terreno deportivo. De hecho, en el mandato de Núñez el club se transformó absolutamente, alcanzando unas dimensiones impensables antes. La primera temporada, la 1978/79, el presupuesto del Club era de 817 millones de pesetas, y la 1999/2000 fue de 17.594 millones de pesetas.

Consciente de que había ganado las elecciones con una fuerza relativa, el presidente Núñez incluyó en su primera junta a Nicolau Casaus y a otros miembros de su candidatura, entre los que se encontraba Josep Mussons, que se convirtieron en verdaderos pesos pesados ​​de su equipo, y lo acompañaron como vicepresidentes hasta el final de su mandato.

En los primeros años de su presidencia consiguió el gran éxito de la Recopa de Basilea (1979), que fue su primer título europeo y el primer gran desplazamiento masivo de aficionados, con 30.000 barcelonistas en el estadio de Saint Jakob. Aquel gran éxito se repitió en 1982 con una nueva Recopa, el mismo año del fichaje estelar de Maradona. Todo parecía señalar un horizonte deportivo optimista, pero ciertamente el título de Liga se resistió hasta la temporada 1984/85. En este fase de su mandato, los altibajos en la esfera deportiva se veían compensados ​​por el crecimiento del Club en otros aspectos, como la conversión de la Masía en una residencia para jóvenes deportistas, la ampliación del Camp Nou con motivo del Campeonato del Mundo de 1982, la construcción del Miniestadi, la inauguración del Museo en 1984, y sobre todo el constante aumento del número de socios, que en 1982 superó por primera vez la barrera de los 100.000 socios.

El presidente también podía disfrutar de éxitos en las secciones, como el primer título europeo logrado por el baloncesto en 1985 o las 8 Copas de Europa consecutivas del hockey patines entre 1978 y 1985; también comenzaba entonces una etapa triunfante del balonmano. Sin embargo, aquella primera etapa de su mandato terminó en una de las noches más tristes, la del 7 de mayo de 1986, cuando el primer equipo de fútbol perdió la final de la Copa de Europa en Sevilla ante el Steaua de Bucarest. Los ecos de aquella derrota todavía se prolongaron hasta una revuelta de los jugadores que se conoció como motín del Hesperia (1988) y el prolongado conflicto que vivió personalmente el presidente con el jugador Bernd Schuster.

Ante esta situación, Josep Lluís Núñez supo liderar una reacción del Club, que se concretó con el fichaje de Johan Cruyff como entrenador del primer equipo. El revulsivo buscado por el presidente dio un resultado espectacular, con la consecución de cuatro ligas consecutivas (1990-1994) y la Copa de Europa de 1992 en Wembley, el trofeo más deseado por el barcelonismo. Fue la época del Dream team, que se prolongó hasta 1996.


En el inicio de esta etapa el presidente tuvo que hacer frente a las primeras elecciones desde que había llegado al cargo, ya que anteriormente nadie se había postulado como rival. A pesar de ser unas elecciones reñidas, Núñez se impuso con claridad a Sixte Cambra el 1 de abril de 1989, con el 58,2% de los votos frente al 40,3% de su contrincante. Los triunfos del Dream Team dieron al presidente unos años de estabilidad, con muchos otros éxitos deportivos de nivel europeo en las secciones. Sin embargo, aquella etapa gloriosa tuvo también una repentina interrupción al perder la final de la Copa de Europa en Atenas en 1994. Fue un día muy triste para Josep Lluís Núñez, que había viajado a la capital griega cargado de ilusión. Aquella derrota fue el anuncio de un final de etapa, que se cerró cuando el presidente decidió despedir a Johan Cruyff en 1996, una decisión que él mismo calificó de muy difícil. Ciertamente, los éxitos de la etapa 1988-1996 se habían fundamentado en el tándem que formaban el presidente que daba solidez a la institución y el entrenador que lograba una excelencia deportiva nunca vista antes. El despido de Cruyff supuso la ruptura de este equipo, y supuso la división del barcelonismo entre quienes apoyaban al presidente y los que seguían las razones del ex entrenador. Ciertamente, el presidente Núñez consiguió rehacer la parcela deportiva, con Robson y Van Gaal en el banquillo, con nuevos títulos.

También siguió siendo el favorito de la mayoría de socios, como se demostró en las elecciones de 1997, que ganó de forma arrolladora ante Ángel Fernández. La oposición, aunque minoritaria, era persistente, como demostró la fallida moción de censura de 1998. Justamente en noviembre de 1998 el presidente Núñez daba el pistoletazo de salida a una extraordinaria conmemoración del centenario del Club, en la que se mostró todo el potencial de un Club que había crecido en todos los ámbitos durante el mandato de Josep Lluís Núñez. Como corolario de su apuesta por las secciones, la temporada del Centenario todas las secciones profesionales ganaron sus respectivas ligas. Sin embargo, su mandato ya era muy largo, y después de que el equipo fuera eliminado en unas semifinales de la Champions dimitió del cargo en mayo del 2000, afirmando que dejaba un Club muy fuerte, poniendo el énfasis en el valor económico de la plantilla, el patrimonio del Club y el apoyo de las peñas.

No hay duda de que su mandato no sólo había sido el más extenso en la historia del Club, sino también muy intenso y con una dedicación absoluta al Club, con un palmarés deportivo extraordinario, con 175 títulos ganados por todas las secciones profesionales (30 fútbol, ​​36 baloncesto, 65 balonmano y 44 hockey patines).

Posteriormente a su renuncia, Josep Lluís Núñez se mantuvo apartado de la vida del Club, apareciendo públicamente en pocas ocasiones, entre las que se incluye el homenaje que todos los ex dedicaron a Johan Cruyff con motivo de su fallecimiento en marzo de 2016, o en el acto de homenaje por el 25º aniversario de la consecución de la Copa de Europa de Wembley'92.

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