No era una final de Champions. No era una gala del Balón de Oro ni un partido de mucha trascendencia clasificatoria, pero para Alexia Putellas, el duelo contra la Real Sociedad han supuesto dos horas con la emoción a flor de piel. Ha sido el último baile de la reina con los y las de siempre, con los y las del estadio Johan Cruyff.

Las últimas veces

La última llegada al Estadio, el último calentamiento, la última salida al césped con los acordes del himno de su Barça. La última vez con el brazalete de capitana en su brazo izquierdo. La grada se ha llenado aún más de lo que ya es habitual de niños y niñas con pancartas y camisetas para despedir debidamente a su referente. Ella les ha entregado la cuarta Champions del Barça antes del partido. Y la cuarta de la molletana.

Una última asistencia

En el minuto 11, el "Alexia, Alexia" ha resonado más fuerte que nunca de las gargantas de los culers que no se lo han querido perder. Lo ha escuchado y se ha emocionado, seguro. Pero, competitiva hasta el último segundo, el partido transcurría con 1-1 pasada la media hora, hasta que un toque de Alexia se ha convertido en una asistencia con mucho significado para Aitana, que ha marcado el 2-1.

Y no habría más goles. Ha faltado el suyo, pero era lo de menos. Lo ha buscado, pero ha acabado encontrando lo que siempre ha tenido, el cariño de todos. En el minuto 81 se ha ido, sin llorar (ya lo había hecho por la mañana), y con una sonrisa de esas nostálgicas, pensando en todo lo que ha vivido con el club de su vida. Se ha marchado entre un pasillo de compañeras y rivales, y con todo el Johan Cruyff de pie.

La última ovación de los de siempre

En el banquillo, poco más de un cuarto de hora para pensar, recordar y emocionarse. Y, con el pitido final, últimas palabras para los que siempre han estado, los fieles de Johan Cruyff. Aquellos que el 7 de septiembre del 2019 celebraron que el primer gol del femenino en el Johan fuera suyo. Ahora, siete años después, han sido ellos quienes han recibido el cariño de la capitana.

El último discurso, y el último cántico

"Quiero dirigirme a vosotros. Muchas gracias por creer desde el inicio. Todo tiene un inicio y un final, pero el camino ha sido precioso y os llevaré siempre en el corazón. Hemos vivido muchas noches que serán imborrables. Ahora, dejo de ser jugadora y vuelvo a ser aficionada culer, de un equipo que el año que viene volverá a celebrar", ha explicado.

Pero como la reina no quería "que esto fuera triste" ha acabado cantando con todos el Un Día De Partit. Al final, vuelta de honor, ella sola, en un final perfecto para una futboísta irrepetible.

 

Más noticias aquí