De Rafael Yuste i Abel (Barcelona, 1962) se puede decir que es el socio número 6.858 del Barça; que es una de las personas más próximas a Joan Laporta, con quien mantiene una relación personal desde la infancia; que ha sido el vicepresidente primero y el responsable del Área Deportiva del FC Barcelona en los últimos cinco años, y que, desde el 9 de febrero, es el presidente del Club hasta el 1 de julio, cuando Laporta tomará posesión del cargo. Yuste es, además, un hombre discreto, sencillo y afable. Un culé apasionado y, al mismo tiempo, sensato, que asegura que en el Barça está rodeado de buena gente. Seguramente porque él también lo es.

En primer lugar, muchas felicidades por los títulos conseguidos, por ahora, por los equipos de fútbol, masculino y femenino, y por el equipo de balonmano.
Muchísimas gracias. Nos llena de orgullo haber devuelto la alegría al barcelonismo, tal como anunciamos cuando llegamos al Club.

¿Hasta qué punto el Barça de hoy se parece al que usted y Joan Laporta imaginaban hace cinco años?
No éramos conscientes de cómo encontraríamos el Club. Tuvimos que ser muy rigurosos para volver a darle vida: la situación era muy difícil, no había ningún proyecto de continuidad, el Barça estaba muerto. Con sensatez, esfuerzo y entrega, gracias también al buen trabajo de los ejecutivos, aquel momento tan difícil se ha convertido en un presente cargado de alegría. Hoy, además, el Barça tiene un proyecto de futuro. Y sí, se parece bastante a lo que proyectábamos en 2021. Como todas las obras, hay que ir haciéndolo poco a poco, pero el plan estratégico que proponíamos entonces lo estamos desarrollando al pie de la letra. Nos sentimos muy seguros de que vamos en la buena línea.

En esta etapa en la presidencia, ¿ha sentido una mayor responsabilidad, más presión?
Más que presión es que, a veces, te sientes más solo. Tengo que agradecer a los compañeros de junta su ayuda, pero es como si hubiera una gravedad enorme que te atrae, que son los socios y socias del Barça. Sientes que te dicen: “presidente, haga bien el trabajo para que ganemos títulos y construyamos el estadio que queremos”. Todo ello supone una presión extra, sí.

Si tuviera que escoger una decisión clave en el periodo 2021-2026, ¿cuál sería?
Lo más difícil, y al mismo tiempo lo más acertado, que hemos hecho es encontrar el equilibrio entre el área deportiva y el área económica. Cuando llegamos, el área deportiva estaba absolutamente descontrolada, con un coste de jugadores totalmente desfasado. Poner orden en todo ello, rebajar la masa salarial, ha costado mucho. Quiero agradecer a todas las personas que lo han hecho posible, especialmente a nuestro secretario técnico, Deco, que ha tenido un peso muy importante. Este año hemos invertido 30 millones de euros para hacer un Barça campeón, con 14 puntos de ventaja sobre el segundo, mientras otros clubes han invertido cientos y cientos de millones. Esto ha sido así gracias a la determinación del presidente Laporta y de la junta, y también gracias a La Masia, que es el corazón de nuestra institución.

¿El Barça ha recuperado su peso institucional europeo y mundial?
Es cierto que cuando llegamos estaba muy deteriorado el protagonismo del Barça a nivel internacional. Ahora mismo, las relaciones se han restablecido con la federación española y LaLiga. Con la UEFA y la FIFA trabajamos desde hace tiempo para que el Barça tenga el peso que debe tener el mejor Club del mundo. Con humildad y esfuerzo, tenemos que hacernos oír para que nuestros derechos sean respetados.

El futuro que vislumbra, con el nuevo Spotify Camp Nou a pleno rendimiento, ¿hasta qué punto le hace ser especialmente optimista?
Mis abuelos me explicaban que se fueron de Les Corts porque Kubala había dejado pequeño aquel estadio. Después llegaron Johan Cruyff y otros grandes jugadores, y ahora estamos cumpliendo el sueño de un nuevo Spotify Camp Nou. Lo que nos dará el nuevo estadio forma parte de nuestro plan estratégico. Para empezar, cuando esté terminado seremos 105.000 almas apoyando al equipo y ayudando a ganar más títulos. Además, volverá a generar ingresos y a impulsar la economía del Club. A los socios y socias quiero agradecerles la paciencia que han tenido, y que siguen teniendo, conscientes de la magnitud del proyecto. Saben que esta es una obra muy importante para nuestro futuro.

¿Hasta qué punto, en un contexto como el actual, cree en el modelo de propiedad del Barça, con los socios y socias como eje?
Este es otro de los motivos por los que nos presentamos a las elecciones. Mientras estemos gobernando nosotros, el Club será de los socios y las socias. Eso sí, hay que gobernar con mucha seriedad y con un plan que le permita tener viabilidad.

En un lugar de máxima responsabilidad como el que usted ha desarrollado, y desarrolla, ¿lo más complicado es combinar la exigencia competitiva inmediata y la construcción de un proyecto a largo plazo?
Eso es especialmente difícil, sí. Cuando se gana todo va rodado, todo es más sencillo. Cuando las cosas van mal hay que tener la cabeza fría porque te puedes equivocar estirando más el brazo que la manga. Hay que tener mucho cuidado. Y ahora vuelvo a hablar de Deco y de los ejecutivos del Área Económica, que están haciendo una gran labor de estabilidad. Mientras estemos nosotros no tomaremos ninguna decisión que ponga al Barça en riesgo.

¿Cómo le gustaría que se recordara su papel en esta etapa del club?
Querría que se me recordara como una persona humilde y abnegada, que lo dio todo por el Club, con el corazón y con la cabeza.

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