El gesto serio, casi espartano, de Juliano Haus Belletti (Cascavel, Brasil, 20 de junio de 1976) cambia de golpe cuando se le recuerda lo que vivió, y lo que hizo vivir al barcelonismo, el 17 de mayo de 2006. El autor del gol decisivo contra el Arsenal es hoy el entrenador del Barça Atlètic, después de pasar, con éxito, por el juvenil A. No conoce otro camino que el del esfuerzo y el trabajo en equipo. Y así se lo transmite a sus jugadores. En esta conversación con la REVISTA BARÇA lo deja muy claro.

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza cuando piensa en el gol de París de 2006?
La celebración que hice, con mucha emoción, y también que mucha gente, en todo el mundo, me habla de ese día (sonríe). Recuerdo que me arrodillé, con las manos en la cara… En la televisión siempre sale a cámara lenta… Fue un cúmulo de emociones. ¡Hice un gol en la final de la Champions, cuando marcar no era lo mío!

¿Cómo recuerda el instante justo antes de chutar? ¿Qué le pasó por la cabeza?
El lateral tiende siempre a buscar la profundidad para dar la asistencia de gol. Por eso, cuando recibí el balón de Larsson, lo primero que pensé fue controlar y dar un pase atrás. Pero llovía mucho, yo llegaba en velocidad y estaba muy cerca de la línea de fondo, no tenía otra opción que chutar…

Y su disparo pasó por debajo de las piernas de Almunia y acabó dentro de la portería.
Cuando controlé el balón dentro del área, había un rival que se estiraba para tapar mi disparo; me concentré más en el balón que en la portería, por la velocidad de la jugada. Y sí, al final el balón tocó en las piernas de Almunia y entró.

¿En aquel momento del partido era consciente de que estaba viviendo una jugada que pasaría a la historia del Barça?
Mientras jugaba el partido, no. Faltaban diez minutos y el Arsenal había tenido ocasiones clarísimas de gol, con Thierry Henry, que Valdés había parado. Cuando entré al partido, junto a Larsson, ellos cambiaron su estrategia defensiva. Después, con el 2-1, los cuatro que jugábamos atrás —yo mismo, Puyol, Márquez y Gio Van Bronckhorst— decidimos no subir, porque tampoco teníamos ningún compañero en el centro del campo con vocación defensiva. Intentamos aguantar el resultado.

¿Qué le dijo Frank Rijkaard antes de salir, con 0-1 en el marcador, para intentar cambiar la dinámica del partido?
Rijkaard sabía que yo era un lateral ofensivo, por eso antes de entrar me pidió que buscara la profundidad por la banda derecha, que intentara dar pases de gol desde la línea de fondo. Es lo mismo que me pidió en los cuartos de final, contra el Benfica, y en la semifinal, contra el Milan. Íbamos perdiendo, teníamos un jugador menos y ellos cerraban muy bien por dentro. Por eso teníamos que probarlo por las bandas. Y así fue como remontamos: el primer gol llegó desde la izquierda y el segundo, con la jugada que hicimos con Larsson, desde la derecha.

Con la perspectiva del tiempo, ¿cómo valora la importancia de aquel gol a nivel personal?
He entendido hasta qué punto ha valido la pena trabajar para el equipo. Fui portero de fútbol sala hasta los 15 años, no tenía un talento diferencial para el fútbol, tuve que generar algo para ser útil en un equipo de fútbol. Y eso fue, precisamente, trabajar para el equipo. Esta idea me acompaña hasta hoy. A mis hijos, a mis jugadores, les digo que tienen que poner su talento al servicio del equipo.

Ahora entrena a jugadores que no habían nacido, o eran muy pequeños, cuando marcó aquel gol. ¿Qué le gustaría que las nuevas generaciones de culés entendieran sobre aquel gol y sobre aquel equipo?
El gol me hizo ser protagonista y los culés de todo el mundo me lo agradecen. Pero yo siempre digo que teníamos un equipazo. Valdés, en la portería; la pareja de centrales, Puyol y Rafa (Márquez); en el centro del campo, Edmilson, Iniesta, Deco; y arriba, Ronaldinho, Samuel (Eto’o), Giuly, en mi banda… En 2006 conseguimos devolver la alegría a este Club, que siempre ha trabajado para lograr un juego que gustara. Por eso, a los jugadores que entreno, y que no habían nacido o eran muy pequeños en 2006, les digo: “¡qué equipazo!”. Aquella Champions la ganamos porque fuimos por el camino de los valores que tiene el Barça: mucho esfuerzo, mucha ambición por mejorar, mucha humildad para entender que hay que trabajar para conseguir los objetivos y mucho trabajo en equipo, desde el primer día. Yo marqué el gol, pero el protagonista de aquella Champions fue el equipo.

LA ENTREVISTA COMPLETA SE PUBLICARÀ EN EL NÚMERO 129 DE LA REVISTA BARÇA

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